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jueves, 22 de marzo de 2012

22 de Marzo: Día Mundial del Agua

En 1992 la Asamblea General de Naciones Unidas estableció que el 22 de marzo de cada año se celebraría el Día Mundial del Agua. El Día Mundial del Agua es una ocasión única para recordar que mientras nosotros menospreciamos un bien tan fundamental para nuestra vida, muchas personas en el mundo no tienen acceso a la cantidad de agua potable necesaria para su supervivencia.

Un dato que habla por si solo.....
Un país industrializado como EEUU tiene un consumo por habitante de 2.000 m3, mientras que otros en vías de desarrollo como Niger, no llega a los 41 m3 de agua

Más información:

miércoles, 21 de marzo de 2012

21 de Marzo: Día Mundial Forestal

El 21 de marzo es el primer día de otoño en el hemisferio sur y el primero de primavera en el hemisferio norte. De este modo, para marcarle carácter simultáneo en todo el mundo, los estados miembros de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) eligieron, en 1971, esta fecha para celebrar el Día Forestal Mundial.

Los bosques nos proveen de bienes y servicios fundamentales y contribuyen a asegurar la alimentación, el agua y el aire limpio. Además, protegen el suelo y son fundamentales para lograr un desarrollo sostenible. A pesar de lo importantes que son para nosotros, no siempre los protegemos como deberíamos. La mitad de los bosques que una vez cubrieron la Tierra, 29 millones de kilómetros cuadrados, han desaparecido, cerca del 78 por ciento de los bosques primarios han sido destruidos y el 22 por ciento restante están amenazados por la extracción de madera, la conversión a otros usos como la agricultura y la ganadería, la minería, los grandes embalses, las carreteras y las pistas forestales, el crecimiento demográfico y el cambio climático. Un total de 76 países han perdido ya todos sus bosques primarios y otros once pueden perderlos en los próximos años.


Durante el Día Forestal Mundial se realizan jornadas sobre la importancia de los bosques, su utilidad, su cuidado o sobre el peligro que para ellos representa el fuego. También se muestran las herramientas y procedimientos que se emplean en los incendios y se motiva a los asistentes a que planten un árbol.

Este día se celebra desde 1998, a raíz del incendio Linton (Canadá), en que murieron cinco combatientes que pertenecían a una brigada forestal.

Más información:
http://www.fao.org/forestry/es/

Bosque (La Rioja - España)

martes, 20 de marzo de 2012

Algas + porquería = ¿biocombustible?

Chiclana de la Frontera (Cádiz) será el epicentro de un experimento europeo para convertir las algas en biocombustible, utilizando los nutrientes de las aguas residuales

Las algas están de moda. Para la mayoría de los europeos eran, hasta hace poco, tan solo esos molestos vegetales viscosos que se enredan en los pies al pasear por la playa. Gracias a la popularización de la comida asiática y a grandes chef como Ferrán Adriá, que las han incluido en sus menús, se comenzó a apreciar el sabor de las algas en nuestros platos. También son utilizadas para la industria cosmética. Pero la última y más ecológica conquista de los vegetales marinos es su gran potencial como combustible biológico.

En enero un estudio del Departamento de Energía estadounidense afirmaba que la productividad de las algas para hacer etanol podría ser el doble que la de la caña de azúcar y cinco veces superior a la del maíz. Ahondando en esa veta de esperanza, se ha presentado en Londres un ensayo de la Unión Europea, liderado por la empresa española Aqualia, que pretende utilizar los nutrientes de las aguas residuales para abonar algas marinas y transformarlas en biocombustible.

La Unión Europea ha aportado siete millones al experimento

“Hasta ahora la producción de algas se había utilizado para la industria de los cosméticos y para la cocina pero ahora pretendemos darle un nuevo uso”, dijo Frank Rogalla, director de este proyecto. Rogalla defiende las algas como una nueva fuente sostenible de producir biocombustible frente a las generaciones anteriores, criticadas por utilizar alimentos de consumo masivo (como maíz), que elevaban el precio de los productos básicos e implicaban la ocupación de enormes extensiones de tierra con monocultivos.

La viabilidad del proyecto ya ha sido comprobada en laboratorio y ahora se pretende es comprobar que puede funcionar a gran escala. Si el resultado es positivo en cinco años nuestros coches podrían funcionar con gasolina hecha de residuos humanos y algas, algo tan escatológico como sorprendente.

El sol para la fotosíntesis de las algas es un elemento vital en el proyecto, que se autoabastecerá con luz solar en vez de electricidad. Por eso se ha elegido Chiclana de la Frontera (Cádiz) para llevar a cabo el gran ensayo a nivel industrial. En la iniciativa participan seis países: Alemania, Reino Unido, Holanda, Austria y Turquía, pero es la española Aqualia la que lidera el proyecto.

Las microalgas son un cultivo de rápido crecimiento

La subsidiaria de gestión de aguas de FCC es la mayor inversora privada la iniciativa, que costará un total de 12 millones de euros. La Unión Europea ha aportado siete millones (un 58% del total). La investigación comenzó a principios de año y se alargará hasta 2016. Durante ese tiempo se indagará en qué tipo de alga da mejores resultados y se verificará cuán eficaz es el proceso, desde el crecimiento de los cultivos acuáticos hasta su uso en vehículos.

Las aguas residuales procedentes de la estación depuradora de El Torno serán utilizadas como abono para este gran experimento que abarcará diez hectáreas (unos diez campos de fútbol como el Bernabeu). Si se logra el objetivo en productividad este terreno podrá producir 3.000 kilos de algas con un contenido en combustible del 20%, o sea, suficiente biodiesel para llenar el depósito de 400 coches al año, según explicaron en la presentación del proyecto en Londres. La española Aqualia se beneficiará del proceso gestionando las aguas que salgan depuradas de manera natural por las algas y sin necesidad de electricidad ni emisiones de CO2.

Rogalla destaca entre las ventajas e innovaciones del proyecto, llamado All-Gas, la mejora de la eficiencia, porque las microalgas son un cultivo de rápido crecimiento, así como la eliminación simultánea de nutrientes de las aguas residuales y la recolección y procesamiento de la biomasa para el aceite y otras extracciones químicas.

La tecnología funciona de una manera similar a las plantas de tratamiento de aguas residuales convencionales. La diferencia es que, mientras la técnica tradicional convierte la suciedad en energía utilizando electricidad, el All–Gas pretende llegar al mismo resultado utilizando la luz solar. Las aguas residuales aportan al alga una gran cantidad de nutrientes. Gracias a ellas, si en cinco años el proyecto se muestra viable a gran escala, lo que se cuela por la cisterna del retrete se podría convertir en gasolina para nuestros coches y lo que hasta ahora teníamos que tratar como un residuo se convertirá en un recurso de gran valor.
Fuente:
Maruxa Ruiz del Arbol (El País)

lunes, 19 de marzo de 2012

Congreso de la Sociedad Europea de Cetáceos

El congreso anual de la Sociedad Europea de Cetáceos (ECS) se celebrará en la ciudad irlandesa de Galway del 26 al 28 de marzo.

En el marco del mismo, se presentara el proyecto "Nueva técnica de la localización y seguimiento de cetáceos mediante un aeromodelo teledirigido", de la Asociación EDMAKTUB, beneficiario de la convocatoria de ayudas 2011 de la Fundación Biodiversidad.
Más información:
www.europeancetaceansociety.eu.

domingo, 18 de marzo de 2012

¿Cómo los helechos dispersan sus células para reproducirse?

“Otras plantas y hongos han desarrollado muchas estrategias para expulsar esporas, pero los helechos son únicos”, explica a SINC uno de los autores del estudio, Xavier Noblin.

 
Del mismo modo que los soldados medievales utilizaban la catapulta para derribar murallas y conquistar nuevas tierras, los helechos (Pteridophyta) catapultan sus esporas con lanzamientos que alcanzan los 10 metros por segundo. Un grupo internacional de científicos publica esta semana en Science la “belleza de este mecanismo de dispersión”.

“Otras plantas y hongos han desarrollado muchas estrategias para expulsar esporas, pero los helechos son únicos”, explica a SINC uno de los autores del estudio, Xavier Noblin. El investigador se sorprende “en el sentido de que la naturaleza ha hecho un trabajo buenísimo en la explotación de tantas leyes físicas diferentes”, y añade: “La evaporación y la deformación elástica son comunes, pero la dinámica poroelástica es más sutil. Los humanos tenemos grandes dificultades para manipular presiones tan negativas y, en el momento preciso, generar una burbuja de cavitación, tal y como lo hace el esporangio del helecho”.

Las esporas reproductivas de las plantas y los hongos son cápsulas llenas de vida que, a través del viento y las corrientes de aire, se diseminan en el ambiente. La presión de la selección natural ha perfeccionado estos mecanismos. En el caso del helecho, el tiempo de cierre de la catapulta es crucial para lanzar estas células a velocidades superiores.

A nivel microscópico, las esporas se organizan en anillos de una docena de células aproximadamente. Cuando pierden agua por evaporación, se abren al secarse y la tensión del  engrosamiento radial de las paredes lanza las esporas de una manera similar a la de una catapulta. La investigación compara este proceso de colapso interno con “la extensión de un acordeón en las manos de un músico”.

A diferencia de la estructura de las catapultas humanas, el sistema de lanzado de las esporas del helecho no tiene larguero que detenga el movimiento a mitad de camino.   Ahora, la investigación desvela por qué el helecho no lanza su munición al suelo. El secreto está en la estructura espumosa de la pared del anillo, que lleva dos escalas de tiempo diferentes, debido a la elasticidad y la disipación.

En la primera etapa de cierre, la energía elástica almacenada en la pared del anillo se convierte en energía cinética en solo unas pocas decenas de microsegundos. El flujo de agua a través de los pequeños poros en la pared constituye la segunda escala. En este caso, mucho más larga, de decenas de milisegundos.

La diferencia entre estas dos escalas de tiempo provoca el frenazo brusco de la catapulta a mitad del recorrido, lo que permite que las esporas se expulsen a una velocidad de más de 10 metros por segundo.
Fuente:
http://www.agenciasinc.es/Noticias/Los-helechos-catapultan-sus-esporas-a-10-metros-por-segundo

sábado, 17 de marzo de 2012

Voluntariados Ambientales SEO Birdlife (Valencia y Madrid)

La Sociedad Española de Ornitología (SEO Birdlife) pone a disposición de los interesados una serie de actividades ambientales enmarcados en dos espacios naturales de España.
Se trata de:
- Voluntariado en el Río Jarama y Manzanares (Madrid)
- Voluntariado en L´Albufera (Valencia)

Toda la información, inscripción y posibles fechas de participación, las puedes ver en este enlace:
http://portal.seo.org/Programas/Voluntariado/tabid/57/Default.aspx

Crean el primer registro genético para medir el impacto humano en los ecosistemas desde el Neolítico

Un equipo interdisciplinar liderado por investigadores andaluces persigue crear un banco de datos genéticos de las especies autóctonas y de las condiciones ambientales registradas en los antiguos ecosistemas. Los expertos obtendrán las muestras que conformarán el registro a través del análisis de huesos provenientes de vacas, conejos, cabras, ovejas y de otros animales que utilizaban los humanos hace más de 6.000 años para alimentarse.

Lo que hoy somos tuvo un principio. Investigar cómo fue ese momento, qué costumbres tenían los seres humanos hace 10.000 años, cómo era su entorno y, en definitiva, cómo sobrevivían, podría facilitar las claves para enfrentarse a las nuevas situaciones que depara el futuro. Éste es uno de los principios en los que se basa el trabajo de la investigadora del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH) y profesora de la Universidad Pablo de Olavide, Eloísa Bernáldez-Sánchez.

El estudio persigue crear un banco de datos genéticos de las especies autóctonas y de las condiciones ambientales registradas en los antiguos ecosistemas. Según Eloísa Bernáldez- Sánchez: “esta base de datos nos ayudará a medir el impacto de las culturas humanas en la naturaleza que, además, facilitará la elaboración de un protocolo de actuación y protección de este patrimonio arqueológico orgánico dirigido a investigadores, empresas arqueológicas y gestores del patrimonio cultural y natural”.

Los investigadores obtendrán las muestras que conformarán el registro a través del análisis de huesos provenientes de vacas, conejos, cabras, ovejas y de otros animales que utilizaban los humanos hace más de 6.000 años para alimentarse. Este registro aporta pistas sobre la evolución del comportamiento trófico de los humanos, y de las consecuencias derivadas de las prácticas de la domesticación de especies animales.

El material encontrado en los yacimientos de desechos y residuos generados por los humanos durante el holoceno (período que comienza hace 10.600 años), denominados ‘paleobasureros’, constituye algo más que basura para estos expertos: “No sólo podemos saber qué comieron nuestros antepasados, también podemos reconstruir el clima, los paisajes, los recursos naturales y cómo domesticaron especies animales y vegetales que les permitieron sobrevivir cuando otras especies desaparecían”, señala la investigadora.

La principal ventaja de los ‘paleobasureros’ es que constituyen los registros más intactos y menos manipulados. “Nadie toca la basura, porque como es algo que no tiene ‘valor’, permanece intacta, lo que resulta paradójico, pues gracias a eso se trata de una fuente de información extraordinaria capaz de conectarnos con el presente, es el eslabón perdido de nuestra huella ecológica: la paleohuella ecológica”, subraya la investigadora.

Para obtener un registro de patrimonio completo, analizan el ADN de los huesos encontrados y aquéllos que conservan material genético pasan a formar parte de una colección , “de manera que si dentro de 30 años llega alguien con una herramienta más sofisticada pueda obtener una información más completa del mismo hueso. La clave de guardar todo este registro de datos es estar dispuesto a que otro te corrija y pueda aportar más”, explica Bernáldez-Sánchez.

Rescatar el material orgánico

Un grupo de investigadores paleobiólogos interviene en el rescate del material orgánico de las excavaciones arqueológicas en las que participa. En primer lugar, los paleobiológos extraen la información biológica (talla, edad, sexo y patología) y posteriormente realizan un análisis tafonómico. Éste consiste en analizar la distribución de los restos biológicos en los yacimientos y determinar las huellas producidas por agentes bióticos (raíces, mordeduras, cortes de carnicería) y abióticos (erosión física y química producida por el agua, manchas o concreciones de metales, etc.). De esta manera proporcionan una lectura de todos los parámetros observables para obtener información sobre las condiciones ambientales que existían entonces.

Una vez recopilado el material, un segundo grupo, dirigido por la doctora Jennifer A. Leonard de la Estación Biológica de Doñana y en colaboración con el doctor Javier Porta Pelayo, de la empresa Genoclinics, se ocupará de los análisis genéticos que determinarán el origen y la distancia genética entre las especies actuales y las antiguas. La principal novedad es la utilización de una metodología de genética actual que hasta el momento no se había aplicado a los estudios de genética antigua y que es capaz de solventar uno de los mayores problemas de los estudios paleobiológicos de la Península Ibérica: el nivel freático.

“El agua deteriora el material genético conservado en los huesos, hasta ahora sólo el 3 % de los huesos analizados nos servían para este objetivo", destacan los investigadores. La empresa Genoclinics ha diseñado una metodología que ha aumentado ese porcentaje de huesos con material genético detectable.

Completando el puzzle

Mientras los historiadores determinan los cambios humanos a través de su evolución cultural, el grupo de Eloísa Bernáldez-Sánchez se centra en relacionar esos cambios que la historia abarca con los cambios en el ecosistema.”Nosotros ya trabajamos sobre un puzzle muy bien hecho, ¿y qué le falta a ese puzzle? pues hablar de las relaciones con el medio ambiente”, apunta.

“Desde que el hombre es consciente de que puede dominar los recursos naturales, valerse de ellos y administrarlos para su propio beneficio, comienza a ejercer una presión sobre el ecosistema que podría denominarse paleohuella ecológica, el origen de la ‘huella ecológica’. Primero la agricultura y, posteriormente, la domesticación del ganado, favorecen que los humanos dejen de ser nómadas y realicen los primeros asentamientos, modificando de esta manera el espacio natural”, explica Bernáldez-Sánchez.
El impacto de la actividad humana sobre el sistema tierra, se define como huella ecológica. Este concepto, a pesar de haberse popularizado recientemente, tiene su origen, al menos, en la cultura neolítica (106.000 años a. C. en el Próximo Oriente) que sienta las bases de la civilización actual.

En este sentido, el equipo de expertos del IAPH trata de buscar esa huella en los paleobasureros de los yacimientos arqueológicos: “Aplicando nuevas ideas y técnicas como las del ADN antiguo o los análisis físico-químicos, estos registros orgánicos nos permiten ver las rutas de llegada de las especies a unos y otros continentes, acercándonos cada vez más al conocimiento de quiénes somos y cuánto más nos soportará la Tierra”, destaca.

Sus investigaciones se enmarcan en un proyecto de excelencia motriz denominado Nuevo Enfoque Técnico-Metodológico para la Protección y Conocimiento del Patrimonio Arqueológico Orgánico: Paleobiología, ADN Antiguo y Análisis Físico-Químicos. En el proyecto, colaboran el IAPH, la empresa Genoclinics de la Universidad de Málaga, la Estación Biológica de Doñana (CSIC) la Universidad de Upsala (Suecia) y el Centro Nacional de Aceleradores.
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La ESA confecciona mapa orbital de movimiento del hielo marino en el Ártico

The European Space Agency (ESA)
El hielo marino afecta profundamente a los intercambios de calor, el agua y la interacción entre el océano y la atmósfera, y juega un papel importante en la convección oceánica y la composición de las aguas profundas.

Un proyecto financiado por la ESA para modelar la dinámica del hielo marino con datos de radar de las misiones Envisat y ERS ha publicado sus primeros conjuntos de datos validados para los inviernos árticos comprendidos en el periodo de 2004 a 2011. Contar con mapas de desplazamiento de hielo es clave para la investigación del clima.

El hielo marino afecta profundamente a los intercambios de calor, el agua y la interacción entre el océano y la atmósfera, y juega un papel importante en la convección oceánica y la composición de las aguas profundas.

El proyecto GlobIce, que comenzó en 2005 con un consorcio de ocho socios liderados por el University College de Londres, mide el movimiento del hielo marino para su uso en la modelización del clima y la investigación.

En apoyo del proyecto Clima y Criosfera del Programa Mundial de Investigaciones Climáticas, GlobIce valida el movimiento del hielo del mar, su deformación y flujo, informa la ESA.

Las imágenes de radar de desplazamiento de hielo, que está determinada a intervalos de unos pocos días, se utilizan para generar un gran número de productos de alta resolución, útiles para la investigación del clima, tales como mapas de velocidad del hielo marino.

Nueva ciencia para entender los ecosistemas

Investigadores del CREAF, CSIC y de la UAB han publicado recientemente un artículo en PNAS donde se demuestra, por primera vez en la historia, que la metabolómica, además de ser útil en biomedicina, también se puede utilizar en los estudios de ecologia. Con esta técnica los ecólogos podrán entender cómo funcionan internamente los seres vivos de un ecosistema y prever cómo afectan los cambios ambientales en nuestros espacios naturales. Los expertos catalanes han bautizado esta nueva rama científica con el nombre de ecometabolómica.

La metabolómica es una técnica que permite conocer la actividad interna de las células y los organismos. Científicos de todo el mundo la utilizan en medicina para desarrollar medicamentos, para hacer seguimiento de trasplantes o para mejorar la nutrición.

Recientemente, un equipo de investigación formado por investigadores del CREAF, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) ha dado un paso revolucionario en el uso de esta técnica en el ámbito de la ecología. Los resultados se han publicado en el último número de la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS). Los investigadores Albert Rivas, Jordi Sardans, Marc Estiarte y Josep Peñuelas, miembros del CREAF y del CSIC, y Míriam Pérez Trujillo, de la UAB, han demostrado que la metabolómica es muy útil para entender el funcionamiento interno de los seres vivos de un ecosistema ante los cambios ambientales. Hasta ahora se había observado que la sequía o los cambios de temperatura, por ejemplo, modificaban la composición química de los organismos vivos, pero no se podía explicar el motivo de este hecho. Ahora, con la metabolómica esto ya es posible. Ellos mismos han bautizado esta nueva rama de la ciencia con el nombre de ecometabolómica y confían en que debe ayudar a interpretar cómo utilizan los recursos los organismos vivos de un ecosistema a la hora de crecer, almacenar nutrientes, responder a un cambio ambiental o defenderse de los enemigos.

En este artículo los autores utilizan la ecometabolómica para explicar los procesos internos que llevan a cabo las plantas cuando están sometidas a un estrés ambiental. Por ejemplo explican como la falta de agua detiene el crecimiento de las plantas y provoca un aumento de su contenido interno de potasio, uno de los componentes elementales de las plantas. "Con la ecometabolómica podemos fotografiar el interior de las células y ver que la planta ha sacado recursos para el crecimiento para dedicarlos a mecanismos dirigidos a retener el agua en su interior. Para ello acumula grandes cantidades de potasio y de metabolitos secundarios ricos en carbono y pobres en nitrógeno y fósforo que le ayudan a retener agua y evitar que se evapore ", detalla el Dr. Sardans.

Los resultados del trabajo también explican porque con la llegada de la primavera las plantas empiezan a crecer aumentando sus proporciones internas de nitrógeno y fósforo. Gracias a la ecometabolómica los expertos demuestran que las células vegetales en primavera están muy activas y utilizan el fósforo y el nitrógeno como ladrillos para construir estructuras más complejas como las hojas, las ramas o las flores. "Hasta ahora sabíamos que la relación entre el nitrógeno y el fósforo cambiaba a lo largo del año, dependiendo de si las condiciones ambientales eran favorables para el crecimiento, pero sólo podíamos especular como se relacionaba esto con los cambios metabólicos internos. Ahora, con el uso de la metabolómica podemos conocer cómo va cambiando el metabolismo y así entender porque cambian los contenidos de nitrógeno y fósforo ", explica Albert Rivas-Ubach el doctorando que ha trabajado en este proyecto.

"Los resultados obtenidos nos demuestran que la llegada de la primavera en un ecosistema, un hecho que podemos ver a simple vista con la floración de muchas plantas, tiene unas consecuencias en la composición química de sus organismos y en su actividad celular", comenta el Dr. Peñuelas. Así pues, por primera vez en la historia de la ecología se han aplicado estudios metabolómicos conjuntamente con estudios de los cambios químicos elementales y de los cambios ecofisiológicos. Esto debe ayudar a poder establecer leyes generales y vincular los cambios los ecosistemas a los cambios en la composición química elemental de sus organismos.

La metabolómica delata el estilo de vida de los organismos

Los organismos vivos son capaces de asimilar sustancias o de fabricarlas, así como de degradar y producir energía. Si un individuo está estresado, si necesita energía o si quiere atraer al sexo contrario deberá llevar a cabo una reacción química que le permita sobrevivir. En conjunto, todas las reacciones químicas que permiten que un individuo mantenga sus funciones vitales son lo que llamamos el metabolismo. Así pues, un ambiente caluroso o demasiado fresco puede alterarlo. De hecho, como que el ambiente donde vivimos cambia de forma constante, se dice que el metabolismo es dinámico.

Si un científico pudiera determinar cómo está nuestro metabolismo en cada momento, podría conocer con todo detalle cuál es nuestro estilo de vida y cómo cambia el ambiente en que vivimos. Es por ello que los científicos utilizan la metabolómica para fotografiar la actividad metabólica de nuestras células y conocer con mucha fiabilidad el ritmo y estilo de vida de un individuo.
Fuente:
http://www.ecoticias.com/naturaleza/63186/Nueva-ciencia-entender-ecosistemas

Rechazados en el sexo, los moscones recurren al alcohol

Los moscones que buscan aparearse y son rechazados por las hembras son mucho más propensos a consumir alcohol que sus pares satisfechos, según dice un estudio que publica hoy la revista Science.
"Durante mucho tiempo se ha usado a las moscas Drisophola como organismo modelo para el estudio del alcoholismo", ha explicado a Efe la neurobióloga chilena Ulrike Heberlein, del equipo de la Universidad de California que llevó a cabo los experimentos.

El estudio, encabezado por Galit Shohat Ophir, del Departamento de Anatomía en la Universidad de California (San Francisco), ayuda a entender mejor una "senda de recompensas" en el cerebro que puede tener implicaciones para la adicción.

"Hasta ahora la mayor parte de esos estudios se han enfocado en los genes que afectan la adicción al alcohol", añadió. "Sabemos que casi el 50 por ciento de la propensión al consumo de alcohol responde a genes, pero también las experiencias en la vida afectan el consumo humano de alcohol".

Para determinar el grado en que las experiencias estresantes afectan la inclinación a un elevado consumo de alcohol, al menos en las moscas, los científicos decidieron "exponer a los machos a una experiencia estresante: el rechazo sexual de las hembras".

Después de aparearse, las hembras tienden a rechazar el contacto sexual con los machos durante un tiempo, explica la investigadora.

"Las hembras rechazan a los machos, se alejan rápidamente, los patean y no muestran interés en aparearse", añadió. "El experimento fue sencillo: tomamos un grupo de machos y los expusimos a ese rechazo de las hembras".

Las sesiones de rechazo duraron una hora tres veces por día, durante cuatro días.

Para comparar los resultados, otro grupo de machos fue elegido para recibir la compañía, cada uno de ellos de cinco moscas que aún no habían tenido ningún contacto sexual y amplias oportunidades para aparearse.
Los machos provistos con esas hembras "vírgenes" experimentaron sesiones de apareamiento de seis horas durante cuatro días.

"Los machos rechazados dejaron al poco de cortejar a las hembras", continuó Heberlein. "Y recordaron la experiencia, porque después no mostraron interés en aparearse ni siquiera con moscas vírgenes".
"Luego comparamos el consumo voluntario del alcohol en ambos grupos", ha proseguido Heberlein. "Encontramos que los machos rechazados por las hembras mostraron una preferencia notable por la comida con un 15 por ciento de alcohol, comparada con la comida normal".

"Esa diferencia en el consumo de alcohol continuó por varios días", añadió la investigadora.
La vida promedio de las moscas Drosophila es de unos 26 días para las hembras y 33 días para los machos, de modo que una propensión al alcoholismo por "unos varios días" bien puede representar una porción significativa en la vida de un moscón.

Para una comprobación adicional del impacto del rechazo sexual en la propensión a consumir alcohol, Heberlein y los otros investigadores separaron a los machos frustrados en dos subgrupos, y a uno de ellos se les permitió aparearse con hembras vírgenes durante 2,5 horas.

"La preferencia por el alcohol fue notablemente menor en el subgrupo de machos primero rechazados y después apareados", señala el artículo.
Fuente:
http://es.noticias.yahoo.com/rechazados-sexo-moscones-recurren-alcohol
La vida promedio de las moscas Drosophila es de unos 26 días para las hembras y 33 días para los machos. En la imagen, una probeta con moscones