El congreso anual de la Sociedad Europea de Cetáceos (ECS) se celebrará en la ciudad irlandesa de Galway del 26 al 28 de marzo.
En el marco del mismo, se presentara el proyecto "Nueva técnica de la localización y seguimiento de cetáceos mediante un aeromodelo teledirigido", de la Asociación EDMAKTUB, beneficiario de la convocatoria de ayudas 2011 de la Fundación Biodiversidad.
Más información:
www.europeancetaceansociety.eu.
Un espacio para opinar, conocer y estar informados de la actualidad ambiental.
Buscador Medio Ambiental
BUSCADOR MEDIO AMBIENTAL (GOOGLE)
ESPACIOS NATURALES DEL PLANETA
lunes, 19 de marzo de 2012
domingo, 18 de marzo de 2012
¿Cómo los helechos dispersan sus células para reproducirse?
“Otras plantas y hongos han desarrollado muchas estrategias para expulsar esporas, pero los helechos son únicos”, explica a SINC uno de los autores del estudio, Xavier Noblin.
Del mismo modo que los soldados medievales utilizaban la catapulta para derribar murallas y conquistar nuevas tierras, los helechos (Pteridophyta) catapultan sus esporas con lanzamientos que alcanzan los 10 metros por segundo. Un grupo internacional de científicos publica esta semana en Science la “belleza de este mecanismo de dispersión”.“Otras plantas y hongos han desarrollado muchas estrategias para expulsar esporas, pero los helechos son únicos”, explica a SINC uno de los autores del estudio, Xavier Noblin. El investigador se sorprende “en el sentido de que la naturaleza ha hecho un trabajo buenísimo en la explotación de tantas leyes físicas diferentes”, y añade: “La evaporación y la deformación elástica son comunes, pero la dinámica poroelástica es más sutil. Los humanos tenemos grandes dificultades para manipular presiones tan negativas y, en el momento preciso, generar una burbuja de cavitación, tal y como lo hace el esporangio del helecho”.
Las esporas reproductivas de las plantas y los hongos son cápsulas llenas de vida que, a través del viento y las corrientes de aire, se diseminan en el ambiente. La presión de la selección natural ha perfeccionado estos mecanismos. En el caso del helecho, el tiempo de cierre de la catapulta es crucial para lanzar estas células a velocidades superiores.
A nivel microscópico, las esporas se organizan en anillos de una docena de células aproximadamente. Cuando pierden agua por evaporación, se abren al secarse y la tensión del engrosamiento radial de las paredes lanza las esporas de una manera similar a la de una catapulta. La investigación compara este proceso de colapso interno con “la extensión de un acordeón en las manos de un músico”.
A diferencia de la estructura de las catapultas humanas, el sistema de lanzado de las esporas del helecho no tiene larguero que detenga el movimiento a mitad de camino. Ahora, la investigación desvela por qué el helecho no lanza su munición al suelo. El secreto está en la estructura espumosa de la pared del anillo, que lleva dos escalas de tiempo diferentes, debido a la elasticidad y la disipación.
En la primera etapa de cierre, la energía elástica almacenada en la pared del anillo se convierte en energía cinética en solo unas pocas decenas de microsegundos. El flujo de agua a través de los pequeños poros en la pared constituye la segunda escala. En este caso, mucho más larga, de decenas de milisegundos.
La diferencia entre estas dos escalas de tiempo provoca el frenazo brusco de la catapulta a mitad del recorrido, lo que permite que las esporas se expulsen a una velocidad de más de 10 metros por segundo.
Fuente:
http://www.agenciasinc.es/Noticias/Los-helechos-catapultan-sus-esporas-a-10-metros-por-segundo
sábado, 17 de marzo de 2012
Voluntariados Ambientales SEO Birdlife (Valencia y Madrid)
La Sociedad Española de Ornitología (SEO Birdlife) pone a disposición de los interesados una serie de actividades ambientales enmarcados en dos espacios naturales de España.
Se trata de:
- Voluntariado en el Río Jarama y Manzanares (Madrid)
- Voluntariado en L´Albufera (Valencia)
Toda la información, inscripción y posibles fechas de participación, las puedes ver en este enlace:
http://portal.seo.org/Programas/Voluntariado/tabid/57/Default.aspx
Se trata de:
- Voluntariado en el Río Jarama y Manzanares (Madrid)
- Voluntariado en L´Albufera (Valencia)
Toda la información, inscripción y posibles fechas de participación, las puedes ver en este enlace:
http://portal.seo.org/Programas/Voluntariado/tabid/57/Default.aspx
Crean el primer registro genético para medir el impacto humano en los ecosistemas desde el Neolítico
Un equipo interdisciplinar liderado por investigadores andaluces persigue crear un banco de datos genéticos de las especies autóctonas y de las condiciones ambientales registradas en los antiguos ecosistemas. Los expertos obtendrán las muestras que conformarán el registro a través del análisis de huesos provenientes de vacas, conejos, cabras, ovejas y de otros animales que utilizaban los humanos hace más de 6.000 años para alimentarse.
Lo que hoy somos tuvo un principio. Investigar cómo fue ese momento, qué costumbres tenían los seres humanos hace 10.000 años, cómo era su entorno y, en definitiva, cómo sobrevivían, podría facilitar las claves para enfrentarse a las nuevas situaciones que depara el futuro. Éste es uno de los principios en los que se basa el trabajo de la investigadora del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH) y profesora de la Universidad Pablo de Olavide, Eloísa Bernáldez-Sánchez.
El estudio persigue crear un banco de datos genéticos de las especies autóctonas y de las condiciones ambientales registradas en los antiguos ecosistemas. Según Eloísa Bernáldez- Sánchez: “esta base de datos nos ayudará a medir el impacto de las culturas humanas en la naturaleza que, además, facilitará la elaboración de un protocolo de actuación y protección de este patrimonio arqueológico orgánico dirigido a investigadores, empresas arqueológicas y gestores del patrimonio cultural y natural”.
Los investigadores obtendrán las muestras que conformarán el registro a través del análisis de huesos provenientes de vacas, conejos, cabras, ovejas y de otros animales que utilizaban los humanos hace más de 6.000 años para alimentarse. Este registro aporta pistas sobre la evolución del comportamiento trófico de los humanos, y de las consecuencias derivadas de las prácticas de la domesticación de especies animales.
El material encontrado en los yacimientos de desechos y residuos generados por los humanos durante el holoceno (período que comienza hace 10.600 años), denominados ‘paleobasureros’, constituye algo más que basura para estos expertos: “No sólo podemos saber qué comieron nuestros antepasados, también podemos reconstruir el clima, los paisajes, los recursos naturales y cómo domesticaron especies animales y vegetales que les permitieron sobrevivir cuando otras especies desaparecían”, señala la investigadora.
La principal ventaja de los ‘paleobasureros’ es que constituyen los registros más intactos y menos manipulados. “Nadie toca la basura, porque como es algo que no tiene ‘valor’, permanece intacta, lo que resulta paradójico, pues gracias a eso se trata de una fuente de información extraordinaria capaz de conectarnos con el presente, es el eslabón perdido de nuestra huella ecológica: la paleohuella ecológica”, subraya la investigadora.
Para obtener un registro de patrimonio completo, analizan el ADN de los huesos encontrados y aquéllos que conservan material genético pasan a formar parte de una colección , “de manera que si dentro de 30 años llega alguien con una herramienta más sofisticada pueda obtener una información más completa del mismo hueso. La clave de guardar todo este registro de datos es estar dispuesto a que otro te corrija y pueda aportar más”, explica Bernáldez-Sánchez.
Rescatar el material orgánico
Un grupo de investigadores paleobiólogos interviene en el rescate del material orgánico de las excavaciones arqueológicas en las que participa. En primer lugar, los paleobiológos extraen la información biológica (talla, edad, sexo y patología) y posteriormente realizan un análisis tafonómico. Éste consiste en analizar la distribución de los restos biológicos en los yacimientos y determinar las huellas producidas por agentes bióticos (raíces, mordeduras, cortes de carnicería) y abióticos (erosión física y química producida por el agua, manchas o concreciones de metales, etc.). De esta manera proporcionan una lectura de todos los parámetros observables para obtener información sobre las condiciones ambientales que existían entonces.
Una vez recopilado el material, un segundo grupo, dirigido por la doctora Jennifer A. Leonard de la Estación Biológica de Doñana y en colaboración con el doctor Javier Porta Pelayo, de la empresa Genoclinics, se ocupará de los análisis genéticos que determinarán el origen y la distancia genética entre las especies actuales y las antiguas. La principal novedad es la utilización de una metodología de genética actual que hasta el momento no se había aplicado a los estudios de genética antigua y que es capaz de solventar uno de los mayores problemas de los estudios paleobiológicos de la Península Ibérica: el nivel freático.
“El agua deteriora el material genético conservado en los huesos, hasta ahora sólo el 3 % de los huesos analizados nos servían para este objetivo", destacan los investigadores. La empresa Genoclinics ha diseñado una metodología que ha aumentado ese porcentaje de huesos con material genético detectable.
Completando el puzzle
Mientras los historiadores determinan los cambios humanos a través de su evolución cultural, el grupo de Eloísa Bernáldez-Sánchez se centra en relacionar esos cambios que la historia abarca con los cambios en el ecosistema.”Nosotros ya trabajamos sobre un puzzle muy bien hecho, ¿y qué le falta a ese puzzle? pues hablar de las relaciones con el medio ambiente”, apunta.
“Desde que el hombre es consciente de que puede dominar los recursos naturales, valerse de ellos y administrarlos para su propio beneficio, comienza a ejercer una presión sobre el ecosistema que podría denominarse paleohuella ecológica, el origen de la ‘huella ecológica’. Primero la agricultura y, posteriormente, la domesticación del ganado, favorecen que los humanos dejen de ser nómadas y realicen los primeros asentamientos, modificando de esta manera el espacio natural”, explica Bernáldez-Sánchez.
El impacto de la actividad humana sobre el sistema tierra, se define como huella ecológica. Este concepto, a pesar de haberse popularizado recientemente, tiene su origen, al menos, en la cultura neolítica (106.000 años a. C. en el Próximo Oriente) que sienta las bases de la civilización actual.
En este sentido, el equipo de expertos del IAPH trata de buscar esa huella en los paleobasureros de los yacimientos arqueológicos: “Aplicando nuevas ideas y técnicas como las del ADN antiguo o los análisis físico-químicos, estos registros orgánicos nos permiten ver las rutas de llegada de las especies a unos y otros continentes, acercándonos cada vez más al conocimiento de quiénes somos y cuánto más nos soportará la Tierra”, destaca.
Sus investigaciones se enmarcan en un proyecto de excelencia motriz denominado Nuevo Enfoque Técnico-Metodológico para la Protección y Conocimiento del Patrimonio Arqueológico Orgánico: Paleobiología, ADN Antiguo y Análisis Físico-Químicos. En el proyecto, colaboran el IAPH, la empresa Genoclinics de la Universidad de Málaga, la Estación Biológica de Doñana (CSIC) la Universidad de Upsala (Suecia) y el Centro Nacional de Aceleradores.
Más información
ENLACES DE LA NOTICIA
La ESA confecciona mapa orbital de movimiento del hielo marino en el Ártico
The European Space Agency (ESA)
El hielo marino afecta profundamente a los intercambios de calor, el agua y la interacción entre el océano y la atmósfera, y juega un papel importante en la convección oceánica y la composición de las aguas profundas.
Un proyecto financiado por la ESA para modelar la dinámica del hielo marino con datos de radar de las misiones Envisat y ERS ha publicado sus primeros conjuntos de datos validados para los inviernos árticos comprendidos en el periodo de 2004 a 2011. Contar con mapas de desplazamiento de hielo es clave para la investigación del clima.
El hielo marino afecta profundamente a los intercambios de calor, el agua y la interacción entre el océano y la atmósfera, y juega un papel importante en la convección oceánica y la composición de las aguas profundas.
El proyecto GlobIce, que comenzó en 2005 con un consorcio de ocho socios liderados por el University College de Londres, mide el movimiento del hielo marino para su uso en la modelización del clima y la investigación.
En apoyo del proyecto Clima y Criosfera del Programa Mundial de Investigaciones Climáticas, GlobIce valida el movimiento del hielo del mar, su deformación y flujo, informa la ESA.
Las imágenes de radar de desplazamiento de hielo, que está determinada a intervalos de unos pocos días, se utilizan para generar un gran número de productos de alta resolución, útiles para la investigación del clima, tales como mapas de velocidad del hielo marino.
Más información:
http://www.esa.int/esaCP/Spain.html
http://www.esa.int/esaCP/Spain.html
Nueva ciencia para entender los ecosistemas
Investigadores del CREAF, CSIC y de la UAB han publicado recientemente un artículo en PNAS donde se demuestra, por primera vez en la historia, que la metabolómica, además de ser útil en biomedicina, también se puede utilizar en los estudios de ecologia. Con esta técnica los ecólogos podrán entender cómo funcionan internamente los seres vivos de un ecosistema y prever cómo afectan los cambios ambientales en nuestros espacios naturales. Los expertos catalanes han bautizado esta nueva rama científica con el nombre de ecometabolómica.
La metabolómica es una técnica que permite conocer la actividad interna de las células y los organismos. Científicos de todo el mundo la utilizan en medicina para desarrollar medicamentos, para hacer seguimiento de trasplantes o para mejorar la nutrición.
Recientemente, un equipo de investigación formado por investigadores del CREAF, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) ha dado un paso revolucionario en el uso de esta técnica en el ámbito de la ecología. Los resultados se han publicado en el último número de la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS). Los investigadores Albert Rivas, Jordi Sardans, Marc Estiarte y Josep Peñuelas, miembros del CREAF y del CSIC, y Míriam Pérez Trujillo, de la UAB, han demostrado que la metabolómica es muy útil para entender el funcionamiento interno de los seres vivos de un ecosistema ante los cambios ambientales. Hasta ahora se había observado que la sequía o los cambios de temperatura, por ejemplo, modificaban la composición química de los organismos vivos, pero no se podía explicar el motivo de este hecho. Ahora, con la metabolómica esto ya es posible. Ellos mismos han bautizado esta nueva rama de la ciencia con el nombre de ecometabolómica y confían en que debe ayudar a interpretar cómo utilizan los recursos los organismos vivos de un ecosistema a la hora de crecer, almacenar nutrientes, responder a un cambio ambiental o defenderse de los enemigos.
En este artículo los autores utilizan la ecometabolómica para explicar los procesos internos que llevan a cabo las plantas cuando están sometidas a un estrés ambiental. Por ejemplo explican como la falta de agua detiene el crecimiento de las plantas y provoca un aumento de su contenido interno de potasio, uno de los componentes elementales de las plantas. "Con la ecometabolómica podemos fotografiar el interior de las células y ver que la planta ha sacado recursos para el crecimiento para dedicarlos a mecanismos dirigidos a retener el agua en su interior. Para ello acumula grandes cantidades de potasio y de metabolitos secundarios ricos en carbono y pobres en nitrógeno y fósforo que le ayudan a retener agua y evitar que se evapore ", detalla el Dr. Sardans.
Los resultados del trabajo también explican porque con la llegada de la primavera las plantas empiezan a crecer aumentando sus proporciones internas de nitrógeno y fósforo. Gracias a la ecometabolómica los expertos demuestran que las células vegetales en primavera están muy activas y utilizan el fósforo y el nitrógeno como ladrillos para construir estructuras más complejas como las hojas, las ramas o las flores. "Hasta ahora sabíamos que la relación entre el nitrógeno y el fósforo cambiaba a lo largo del año, dependiendo de si las condiciones ambientales eran favorables para el crecimiento, pero sólo podíamos especular como se relacionaba esto con los cambios metabólicos internos. Ahora, con el uso de la metabolómica podemos conocer cómo va cambiando el metabolismo y así entender porque cambian los contenidos de nitrógeno y fósforo ", explica Albert Rivas-Ubach el doctorando que ha trabajado en este proyecto.
"Los resultados obtenidos nos demuestran que la llegada de la primavera en un ecosistema, un hecho que podemos ver a simple vista con la floración de muchas plantas, tiene unas consecuencias en la composición química de sus organismos y en su actividad celular", comenta el Dr. Peñuelas. Así pues, por primera vez en la historia de la ecología se han aplicado estudios metabolómicos conjuntamente con estudios de los cambios químicos elementales y de los cambios ecofisiológicos. Esto debe ayudar a poder establecer leyes generales y vincular los cambios los ecosistemas a los cambios en la composición química elemental de sus organismos.
La metabolómica delata el estilo de vida de los organismos
Los organismos vivos son capaces de asimilar sustancias o de fabricarlas, así como de degradar y producir energía. Si un individuo está estresado, si necesita energía o si quiere atraer al sexo contrario deberá llevar a cabo una reacción química que le permita sobrevivir. En conjunto, todas las reacciones químicas que permiten que un individuo mantenga sus funciones vitales son lo que llamamos el metabolismo. Así pues, un ambiente caluroso o demasiado fresco puede alterarlo. De hecho, como que el ambiente donde vivimos cambia de forma constante, se dice que el metabolismo es dinámico.
Si un científico pudiera determinar cómo está nuestro metabolismo en cada momento, podría conocer con todo detalle cuál es nuestro estilo de vida y cómo cambia el ambiente en que vivimos. Es por ello que los científicos utilizan la metabolómica para fotografiar la actividad metabólica de nuestras células y conocer con mucha fiabilidad el ritmo y estilo de vida de un individuo.
Fuente:
http://www.ecoticias.com/naturaleza/63186/Nueva-ciencia-entender-ecosistemas
La metabolómica es una técnica que permite conocer la actividad interna de las células y los organismos. Científicos de todo el mundo la utilizan en medicina para desarrollar medicamentos, para hacer seguimiento de trasplantes o para mejorar la nutrición.
Recientemente, un equipo de investigación formado por investigadores del CREAF, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) ha dado un paso revolucionario en el uso de esta técnica en el ámbito de la ecología. Los resultados se han publicado en el último número de la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS). Los investigadores Albert Rivas, Jordi Sardans, Marc Estiarte y Josep Peñuelas, miembros del CREAF y del CSIC, y Míriam Pérez Trujillo, de la UAB, han demostrado que la metabolómica es muy útil para entender el funcionamiento interno de los seres vivos de un ecosistema ante los cambios ambientales. Hasta ahora se había observado que la sequía o los cambios de temperatura, por ejemplo, modificaban la composición química de los organismos vivos, pero no se podía explicar el motivo de este hecho. Ahora, con la metabolómica esto ya es posible. Ellos mismos han bautizado esta nueva rama de la ciencia con el nombre de ecometabolómica y confían en que debe ayudar a interpretar cómo utilizan los recursos los organismos vivos de un ecosistema a la hora de crecer, almacenar nutrientes, responder a un cambio ambiental o defenderse de los enemigos.
En este artículo los autores utilizan la ecometabolómica para explicar los procesos internos que llevan a cabo las plantas cuando están sometidas a un estrés ambiental. Por ejemplo explican como la falta de agua detiene el crecimiento de las plantas y provoca un aumento de su contenido interno de potasio, uno de los componentes elementales de las plantas. "Con la ecometabolómica podemos fotografiar el interior de las células y ver que la planta ha sacado recursos para el crecimiento para dedicarlos a mecanismos dirigidos a retener el agua en su interior. Para ello acumula grandes cantidades de potasio y de metabolitos secundarios ricos en carbono y pobres en nitrógeno y fósforo que le ayudan a retener agua y evitar que se evapore ", detalla el Dr. Sardans.
Los resultados del trabajo también explican porque con la llegada de la primavera las plantas empiezan a crecer aumentando sus proporciones internas de nitrógeno y fósforo. Gracias a la ecometabolómica los expertos demuestran que las células vegetales en primavera están muy activas y utilizan el fósforo y el nitrógeno como ladrillos para construir estructuras más complejas como las hojas, las ramas o las flores. "Hasta ahora sabíamos que la relación entre el nitrógeno y el fósforo cambiaba a lo largo del año, dependiendo de si las condiciones ambientales eran favorables para el crecimiento, pero sólo podíamos especular como se relacionaba esto con los cambios metabólicos internos. Ahora, con el uso de la metabolómica podemos conocer cómo va cambiando el metabolismo y así entender porque cambian los contenidos de nitrógeno y fósforo ", explica Albert Rivas-Ubach el doctorando que ha trabajado en este proyecto.
"Los resultados obtenidos nos demuestran que la llegada de la primavera en un ecosistema, un hecho que podemos ver a simple vista con la floración de muchas plantas, tiene unas consecuencias en la composición química de sus organismos y en su actividad celular", comenta el Dr. Peñuelas. Así pues, por primera vez en la historia de la ecología se han aplicado estudios metabolómicos conjuntamente con estudios de los cambios químicos elementales y de los cambios ecofisiológicos. Esto debe ayudar a poder establecer leyes generales y vincular los cambios los ecosistemas a los cambios en la composición química elemental de sus organismos.
La metabolómica delata el estilo de vida de los organismos
Los organismos vivos son capaces de asimilar sustancias o de fabricarlas, así como de degradar y producir energía. Si un individuo está estresado, si necesita energía o si quiere atraer al sexo contrario deberá llevar a cabo una reacción química que le permita sobrevivir. En conjunto, todas las reacciones químicas que permiten que un individuo mantenga sus funciones vitales son lo que llamamos el metabolismo. Así pues, un ambiente caluroso o demasiado fresco puede alterarlo. De hecho, como que el ambiente donde vivimos cambia de forma constante, se dice que el metabolismo es dinámico.
Si un científico pudiera determinar cómo está nuestro metabolismo en cada momento, podría conocer con todo detalle cuál es nuestro estilo de vida y cómo cambia el ambiente en que vivimos. Es por ello que los científicos utilizan la metabolómica para fotografiar la actividad metabólica de nuestras células y conocer con mucha fiabilidad el ritmo y estilo de vida de un individuo.
Fuente:
http://www.ecoticias.com/naturaleza/63186/Nueva-ciencia-entender-ecosistemas
Rechazados en el sexo, los moscones recurren al alcohol
Los moscones que buscan aparearse y son rechazados por las hembras son mucho más propensos a consumir alcohol que sus pares satisfechos, según dice un estudio que publica hoy la revista Science.
"Durante mucho tiempo se ha usado a las moscas Drisophola como organismo modelo para el estudio del alcoholismo", ha explicado a Efe la neurobióloga chilena Ulrike Heberlein, del equipo de la Universidad de California que llevó a cabo los experimentos.
El estudio, encabezado por Galit Shohat Ophir, del Departamento de Anatomía en la Universidad de California (San Francisco), ayuda a entender mejor una "senda de recompensas" en el cerebro que puede tener implicaciones para la adicción.
"Hasta ahora la mayor parte de esos estudios se han enfocado en los genes que afectan la adicción al alcohol", añadió. "Sabemos que casi el 50 por ciento de la propensión al consumo de alcohol responde a genes, pero también las experiencias en la vida afectan el consumo humano de alcohol".
Para determinar el grado en que las experiencias estresantes afectan la inclinación a un elevado consumo de alcohol, al menos en las moscas, los científicos decidieron "exponer a los machos a una experiencia estresante: el rechazo sexual de las hembras".
Después de aparearse, las hembras tienden a rechazar el contacto sexual con los machos durante un tiempo, explica la investigadora.
"Las hembras rechazan a los machos, se alejan rápidamente, los patean y no muestran interés en aparearse", añadió. "El experimento fue sencillo: tomamos un grupo de machos y los expusimos a ese rechazo de las hembras".
Las sesiones de rechazo duraron una hora tres veces por día, durante cuatro días.
Para comparar los resultados, otro grupo de machos fue elegido para recibir la compañía, cada uno de ellos de cinco moscas que aún no habían tenido ningún contacto sexual y amplias oportunidades para aparearse.
Los machos provistos con esas hembras "vírgenes" experimentaron sesiones de apareamiento de seis horas durante cuatro días.
"Los machos rechazados dejaron al poco de cortejar a las hembras", continuó Heberlein. "Y recordaron la experiencia, porque después no mostraron interés en aparearse ni siquiera con moscas vírgenes".
"Luego comparamos el consumo voluntario del alcohol en ambos grupos", ha proseguido Heberlein. "Encontramos que los machos rechazados por las hembras mostraron una preferencia notable por la comida con un 15 por ciento de alcohol, comparada con la comida normal".
"Esa diferencia en el consumo de alcohol continuó por varios días", añadió la investigadora.
La vida promedio de las moscas Drosophila es de unos 26 días para las hembras y 33 días para los machos, de modo que una propensión al alcoholismo por "unos varios días" bien puede representar una porción significativa en la vida de un moscón.
Para una comprobación adicional del impacto del rechazo sexual en la propensión a consumir alcohol, Heberlein y los otros investigadores separaron a los machos frustrados en dos subgrupos, y a uno de ellos se les permitió aparearse con hembras vírgenes durante 2,5 horas.
"La preferencia por el alcohol fue notablemente menor en el subgrupo de machos primero rechazados y después apareados", señala el artículo.
Fuente:
http://es.noticias.yahoo.com/rechazados-sexo-moscones-recurren-alcohol
"Durante mucho tiempo se ha usado a las moscas Drisophola como organismo modelo para el estudio del alcoholismo", ha explicado a Efe la neurobióloga chilena Ulrike Heberlein, del equipo de la Universidad de California que llevó a cabo los experimentos.
El estudio, encabezado por Galit Shohat Ophir, del Departamento de Anatomía en la Universidad de California (San Francisco), ayuda a entender mejor una "senda de recompensas" en el cerebro que puede tener implicaciones para la adicción.
"Hasta ahora la mayor parte de esos estudios se han enfocado en los genes que afectan la adicción al alcohol", añadió. "Sabemos que casi el 50 por ciento de la propensión al consumo de alcohol responde a genes, pero también las experiencias en la vida afectan el consumo humano de alcohol".
Para determinar el grado en que las experiencias estresantes afectan la inclinación a un elevado consumo de alcohol, al menos en las moscas, los científicos decidieron "exponer a los machos a una experiencia estresante: el rechazo sexual de las hembras".
Después de aparearse, las hembras tienden a rechazar el contacto sexual con los machos durante un tiempo, explica la investigadora.
"Las hembras rechazan a los machos, se alejan rápidamente, los patean y no muestran interés en aparearse", añadió. "El experimento fue sencillo: tomamos un grupo de machos y los expusimos a ese rechazo de las hembras".
Las sesiones de rechazo duraron una hora tres veces por día, durante cuatro días.
Para comparar los resultados, otro grupo de machos fue elegido para recibir la compañía, cada uno de ellos de cinco moscas que aún no habían tenido ningún contacto sexual y amplias oportunidades para aparearse.
Los machos provistos con esas hembras "vírgenes" experimentaron sesiones de apareamiento de seis horas durante cuatro días.
"Los machos rechazados dejaron al poco de cortejar a las hembras", continuó Heberlein. "Y recordaron la experiencia, porque después no mostraron interés en aparearse ni siquiera con moscas vírgenes".
"Luego comparamos el consumo voluntario del alcohol en ambos grupos", ha proseguido Heberlein. "Encontramos que los machos rechazados por las hembras mostraron una preferencia notable por la comida con un 15 por ciento de alcohol, comparada con la comida normal".
"Esa diferencia en el consumo de alcohol continuó por varios días", añadió la investigadora.
La vida promedio de las moscas Drosophila es de unos 26 días para las hembras y 33 días para los machos, de modo que una propensión al alcoholismo por "unos varios días" bien puede representar una porción significativa en la vida de un moscón.
Para una comprobación adicional del impacto del rechazo sexual en la propensión a consumir alcohol, Heberlein y los otros investigadores separaron a los machos frustrados en dos subgrupos, y a uno de ellos se les permitió aparearse con hembras vírgenes durante 2,5 horas.
"La preferencia por el alcohol fue notablemente menor en el subgrupo de machos primero rechazados y después apareados", señala el artículo.
Fuente:
http://es.noticias.yahoo.com/rechazados-sexo-moscones-recurren-alcohol
La vida promedio de las moscas Drosophila es de unos 26 días para las hembras y 33 días para los machos. En la imagen, una probeta con moscones
Llegan menos mariposas monarca a México por el clima y el empleo de herbicidas
El mal clima y el uso de herbicidas en la ruta migratoria de las mariposas monarca en Canadá y Estados Unidos golpearon el número de ejemplares que llegó el año pasado a México para hibernar, dijeron el jueves ambientalistas.
México registró que las colonias de monarcas ocuparon 2.89 hectáreas de bosque en el ciclo 2011/12, que representan un 28 por ciento menos respecto a las poco más de 4 hectáreas del periodo anterior, dijo Luis Fueyo, jefe de la Comisión Nacional de Areas Naturales Protegidas (Conanp).
El reciente dato de superficie ocupada por la monarca es el tercero más bajo desde que los investigadores comenzaron a llevar un registro en 1993.
"Canadá y Estados Unidos tienen que hacer mucho más para conservar a la mariposa monarca en sus áreas de reproducción", dijo en la misma rueda de prensa Omar Vidal, director en México del World Wildlife Fund (WWF).
"El uso de herbicidas afecta una planta que es el algodoncillo, en donde las larvas de la monarca se alimentan", explicó.
Fueyo dijo que, en muestreos realizados a las mariposas, han encontrado residuos de herbicidas usados principalmente en plantaciones de soya y algodón en Estados Unidos.
En el 2000, México creó una reserva de casi 56,000 hectáreas en el occidental estado de Michoacán y parte del Estado de México, zona a la que año tras año llegan las mariposas formando vibrantes nubes de color anaranjado.
El Gobierno y el WWF han logrado casi erradicar la tala ilegal, que durante años afectó al santuario, y ahora trabajan en su reforestación con apoyo de empresas como Telcel, marca con la que opera en México la telefónica América Móvil, del magnate Carlos Slim.
Vidal dijo que en la última década se han sembrado 6.7 millones de árboles en la reserva, involucrando a las comunidades que la habitan en los cuidados, y ofreciéndoles alternativas de desarrollo que no dañen el entorno.
"Las comunidades se han convencido que vale más un árbol en pie que un árbol cortado", dijo.
Fuente:
Armanto Tovar (Agencia Reuters)
Más información:
http://www.nationalgeographic.es/animales/insectos/mariposa-monarca
México registró que las colonias de monarcas ocuparon 2.89 hectáreas de bosque en el ciclo 2011/12, que representan un 28 por ciento menos respecto a las poco más de 4 hectáreas del periodo anterior, dijo Luis Fueyo, jefe de la Comisión Nacional de Areas Naturales Protegidas (Conanp).
El reciente dato de superficie ocupada por la monarca es el tercero más bajo desde que los investigadores comenzaron a llevar un registro en 1993.
"Canadá y Estados Unidos tienen que hacer mucho más para conservar a la mariposa monarca en sus áreas de reproducción", dijo en la misma rueda de prensa Omar Vidal, director en México del World Wildlife Fund (WWF).
"El uso de herbicidas afecta una planta que es el algodoncillo, en donde las larvas de la monarca se alimentan", explicó.
Fueyo dijo que, en muestreos realizados a las mariposas, han encontrado residuos de herbicidas usados principalmente en plantaciones de soya y algodón en Estados Unidos.
En el 2000, México creó una reserva de casi 56,000 hectáreas en el occidental estado de Michoacán y parte del Estado de México, zona a la que año tras año llegan las mariposas formando vibrantes nubes de color anaranjado.
El Gobierno y el WWF han logrado casi erradicar la tala ilegal, que durante años afectó al santuario, y ahora trabajan en su reforestación con apoyo de empresas como Telcel, marca con la que opera en México la telefónica América Móvil, del magnate Carlos Slim.
Vidal dijo que en la última década se han sembrado 6.7 millones de árboles en la reserva, involucrando a las comunidades que la habitan en los cuidados, y ofreciéndoles alternativas de desarrollo que no dañen el entorno.
"Las comunidades se han convencido que vale más un árbol en pie que un árbol cortado", dijo.
Fuente:
Armanto Tovar (Agencia Reuters)
Más información:
http://www.nationalgeographic.es/animales/insectos/mariposa-monarca
jueves, 8 de marzo de 2012
Vistas (al cambio global) desde Sierra Nevada
El disfrute del paisaje que ofrece esta cordillera va más allá del placer estético. Esta cordillera se ha convertido en observatorio científico privilegiado y único en España para detectar las variables del cambio global.
Desde las cumbres y laderas de Sierra Nevada es posible medir alguno de los índices más claros del cambio global y traducirlos casi de inmediato en medidas concretas para evitar el deterioro de la mayor reserva de biodiversidad del Mediterráneo español. Es el objetivo del Observatorio de Cambio Global de Sierra Nevada. Está en juego no solo la supervivencia de su impresionante variedad biológica (más de 2.100 especies vegetales, 200 de vertebrados y un número aún por precisar de invertebrados), sino sobre todo el buen funcionamiento de los ecosistemas, que suministran servicios como suelo fértil, agua para cultivos y -que no se olvide- disfrute escénico.
Para protegerlos, los científicos echan mano de su pericia y de la última tecnología de medición de la “vitalidad” de Sierra Nevada. Y es que un sistema de montaña es una realidad ecológica muy compleja, pero precisamente por ese motivo resulta muy jugoso a los expertos en cambio global. Las variables son tantas y tan diversas (se miden unas cien, como la pluviosidad, la temperatura del suelo o la evaporación) que en su conjunto aportan indicios claros de cómo el cambio global ocurre también a escala local. En palabras del catedrático de ecología de la Universidad de Granada Regino Zamora, que trabaja como coordinador científico del Observatorio, “en las montañas se concentran las condiciones ambientales que, en otros entornos, solo se expresan en superficies muy extensas”.
Científicos "de bota" y "de bata"
El trabajo de seguimiento de sus casi 80 científicos y técnicos, tanto de los "de bota" (los que trabajan en el terreno) como los "de bata" (los que analizan los resultados en el laboratorio), se basa en estar alerta a esas variables, desde las enfermedades de la fauna al adelantamiento de la floración, pasando por el incremento de las plagas y los incendios. La introducción de especies invasoras y la pérdida de biodiversidad son otros indicadores interesantes.
Además, están muy atentos a los cambios en la extensión y duración de la cubierta de nieve mediante estaciones meteorológicas y datos de satélites, y a las condiciones climáticas de Sierra Nevada, que cuenta con más de 40 estaciones meteorológicas en su perímetro. Y no se olvidan de los elementos que más directamente tienen que ver con la actividad de los hombres, como la expansión de las áreas óptimas de cultivo o la evolución en los usos ganaderos y forestales.
Para entender este modelo de trabajo hay que pensar en un "ciclo de la vida" que reúne a científicos y gestores. Los científicos recogen los datos sobre el terreno y los interpretan. Así crean mapas climáticos de alta resolución o hacen inventario de la biodiversidad, y luego “pasan el balón” a los gestores, para que tomen medidas en consecuencia. El resultado de estas medidas de gestión es evaluado por científicos y gestores a posteriori y sirve para definir los problemas y plantear nuevos objetivos, que derivan en nuevos enfoques científicos.
Un caso concreto: la restauración del bosque cuando ocurre un incendio forestal. ¿Cómo mejorar la eficacia de la restauración forestal después de un incendio? Aprovechado la capacidad de recolonización natural de algunas especies. Lo explica Regino Zamora: “En vez de repoblar de forma homogénea con sólo especies de árboles, que es la típica repoblación uniforme, utilizamos además arbustos”. Estas especies se distribuyen de manera muy heterogénea en lo que se denominan “islas de vegetación”. Para la creación de esos núcleos se eligen especies de matorral que crezcan muy rápido para generar en poco tiempo cobertura vegetal y que florezcan y fructifiquen (preferiblemente de frutos carnosos) lo antes posible. De este modo la fauna los diseminará por la zona quemada más próxima.
En otros casos, los datos científicos desmontan la utilidad de medidas de conservación tradicionales. La mayor parte de la inversión para reducir el impacto de la procesionaria sobre los pinares se dedica a fumigar con químicos que inhiben el crecimiento de las larvas de todo tipo de insectos. Tras analizar el grado de infección de todos los pinares de Andalucía, han comprobado que la fumigación no tiene el efecto letal sobre la plaga que se deseaba.
El cambio global a escala local
¿Se ha hecho notar ya el cambio global en Sierra Nevada? O, mejor dicho, ¿puede confirmarse? En el análisis de este fenómeno hay que estar alerta a largas series temporales de datos que permitan fijar tendencias generales y discriminar los acontecimientos puntuales. El observatorio aún está poniendo en marcha algunas metodologías, pero ya ha obtenido resultados llamativos. Eso sí, para que algunos sean sólidos tendrá que transcurrir más tiempo (y obtener aún más datos):
-La cubierta de nieve se va reduciendo de manera patente, sobre todo en las cotas más altas. Se retrasa el inicio de las primeras nieves y se adelanta la fecha del deshielo. También aumentan las temperaturas máximas y mínimas, aunque los cambios son aún débiles.
-Han ocurrido cambios muy importantes en los usos del suelo y la cubierta vegetal en los últimos 60 años. Por ejemplo, se ha observado un aumento de la superficie ocupada por otros bosques naturales (encinares y robledales), que los científicos atribuyen al abandono de la ganadería y la agricultura extensivas. “En algunas ocasiones, hemos observado un desplazamiento en altura del límite del árbol, probablemente provocado por una combinación de cambio climático y abandono de usos tradicionales, que frenaban el desarrollo del bosque. Estos cambios en el funcionamiento del bosque implican que es necesario rediseñar las políticas de gestión de dichas forestas para adaptarse al cambio global”, apunta Regino Zamora.
-Se ha analizado el índice de bienestar de la población en las últimas décadas. “Hemos observado cómo el hecho de que Sierra Nevada sea un espacio protegido ha amortiguado el descenso del bienestar de la población desde finales de los años ochenta del siglo pasado. Es decir, el bienestar se ha reducido menos en los municipios que hay dentro del espacio protegido que en los que están fuera”, explica Zamora.
Para llegar a estos resultados, los científicos y técnicos han creado un complejo sistema de información. “Se trata de una herramienta que nos permite gestionar de manera coherente y homogénea toda la gran cantidad de datos que se generan en virtud de más de 40 metodologías diferentes. El sistema de información nos permite gestionar y consultar todos estos datos. También es capaz de sintetizar y agregar los datos en bruto para obtener indicadores de estado de los ecosistemas”, indica el catedrático de ecología. La tecnología va de la mano de las casi 80 personas que colaboran directa o indirectamente con el proyecto: “Contamos con una wiki dentro de este sistema de información que recoge centenares de artículos diferentes sobre las metodologías de seguimiento y los resultados que obtenemos”.
Un modelo muy imitado, pero con una financiación incierta
El modelo de Sierra Nevada, iniciado en 2006, ha inspirado la red de Observatorios de seguimiento del cambio global de Andalucía, en la que se incluyen espacios con gran trayectoria en el seguimiento como Doñana y otros de reciente creación (zonas áridas de Andalucía, medio litoral y monte mediterráneo). Por otro lado, el programa de seguimiento de los efectos del cambio global en los Parques Nacionales de España también ha asumido alguna de las ideas básicas.
Del proyecto forman parte la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía -principal financiador-, la Agencia de Medio Ambiente de Andalucía -sus técnicos se ocupan de la toma de datos sobre el terreno- y el Laboratorio de Ecología del Centro Andaluz de Medio Ambiente, que coordina la parte científica. Cuenta con un presupuesto cercano a los 500.000 euros anuales, que sería mayor si no fuera por la participación de personal público, los agentes de medio ambiente.
Sin embargo, el Observatorio no es ajeno al actual panorama de crisis económica de las administraciones regionales y estatales, y sigue buscando apoyos añadidos para sus proyectos.
Aunque no todo es un problema de fondos. “Es tremendamente complejo transmitir conocimiento útil a los gestores cuando, en buena medida, ese conocimiento todavía no está consolidado”, confiesa Regino Zamora. Además, los investigadores y los gestores tienen una forma muy distinta de aproximarse al cambio global. “Los gestores necesitan respuestas rápidas para adoptar decisiones lo más rápidamente posible y los científicos demandan tiempo para realizar las investigaciones oportunas frente a un problema ambiental determinado”. El Observatorio de Sierra Nevada también es un laboratorio para mejorar su entendimiento.
Fuente:
J. Abad (Terra - El País)
Más información:
PULSA SOBRE LAS PALABRAS RESEÑADAS EN AMARILLO
Para protegerlos, los científicos echan mano de su pericia y de la última tecnología de medición de la “vitalidad” de Sierra Nevada. Y es que un sistema de montaña es una realidad ecológica muy compleja, pero precisamente por ese motivo resulta muy jugoso a los expertos en cambio global. Las variables son tantas y tan diversas (se miden unas cien, como la pluviosidad, la temperatura del suelo o la evaporación) que en su conjunto aportan indicios claros de cómo el cambio global ocurre también a escala local. En palabras del catedrático de ecología de la Universidad de Granada Regino Zamora, que trabaja como coordinador científico del Observatorio, “en las montañas se concentran las condiciones ambientales que, en otros entornos, solo se expresan en superficies muy extensas”.
Científicos "de bota" y "de bata"
El trabajo de seguimiento de sus casi 80 científicos y técnicos, tanto de los "de bota" (los que trabajan en el terreno) como los "de bata" (los que analizan los resultados en el laboratorio), se basa en estar alerta a esas variables, desde las enfermedades de la fauna al adelantamiento de la floración, pasando por el incremento de las plagas y los incendios. La introducción de especies invasoras y la pérdida de biodiversidad son otros indicadores interesantes.
Además, están muy atentos a los cambios en la extensión y duración de la cubierta de nieve mediante estaciones meteorológicas y datos de satélites, y a las condiciones climáticas de Sierra Nevada, que cuenta con más de 40 estaciones meteorológicas en su perímetro. Y no se olvidan de los elementos que más directamente tienen que ver con la actividad de los hombres, como la expansión de las áreas óptimas de cultivo o la evolución en los usos ganaderos y forestales.
Para entender este modelo de trabajo hay que pensar en un "ciclo de la vida" que reúne a científicos y gestores. Los científicos recogen los datos sobre el terreno y los interpretan. Así crean mapas climáticos de alta resolución o hacen inventario de la biodiversidad, y luego “pasan el balón” a los gestores, para que tomen medidas en consecuencia. El resultado de estas medidas de gestión es evaluado por científicos y gestores a posteriori y sirve para definir los problemas y plantear nuevos objetivos, que derivan en nuevos enfoques científicos.
Un caso concreto: la restauración del bosque cuando ocurre un incendio forestal. ¿Cómo mejorar la eficacia de la restauración forestal después de un incendio? Aprovechado la capacidad de recolonización natural de algunas especies. Lo explica Regino Zamora: “En vez de repoblar de forma homogénea con sólo especies de árboles, que es la típica repoblación uniforme, utilizamos además arbustos”. Estas especies se distribuyen de manera muy heterogénea en lo que se denominan “islas de vegetación”. Para la creación de esos núcleos se eligen especies de matorral que crezcan muy rápido para generar en poco tiempo cobertura vegetal y que florezcan y fructifiquen (preferiblemente de frutos carnosos) lo antes posible. De este modo la fauna los diseminará por la zona quemada más próxima.
En otros casos, los datos científicos desmontan la utilidad de medidas de conservación tradicionales. La mayor parte de la inversión para reducir el impacto de la procesionaria sobre los pinares se dedica a fumigar con químicos que inhiben el crecimiento de las larvas de todo tipo de insectos. Tras analizar el grado de infección de todos los pinares de Andalucía, han comprobado que la fumigación no tiene el efecto letal sobre la plaga que se deseaba.
El cambio global a escala local
¿Se ha hecho notar ya el cambio global en Sierra Nevada? O, mejor dicho, ¿puede confirmarse? En el análisis de este fenómeno hay que estar alerta a largas series temporales de datos que permitan fijar tendencias generales y discriminar los acontecimientos puntuales. El observatorio aún está poniendo en marcha algunas metodologías, pero ya ha obtenido resultados llamativos. Eso sí, para que algunos sean sólidos tendrá que transcurrir más tiempo (y obtener aún más datos):
-La cubierta de nieve se va reduciendo de manera patente, sobre todo en las cotas más altas. Se retrasa el inicio de las primeras nieves y se adelanta la fecha del deshielo. También aumentan las temperaturas máximas y mínimas, aunque los cambios son aún débiles.
-Han ocurrido cambios muy importantes en los usos del suelo y la cubierta vegetal en los últimos 60 años. Por ejemplo, se ha observado un aumento de la superficie ocupada por otros bosques naturales (encinares y robledales), que los científicos atribuyen al abandono de la ganadería y la agricultura extensivas. “En algunas ocasiones, hemos observado un desplazamiento en altura del límite del árbol, probablemente provocado por una combinación de cambio climático y abandono de usos tradicionales, que frenaban el desarrollo del bosque. Estos cambios en el funcionamiento del bosque implican que es necesario rediseñar las políticas de gestión de dichas forestas para adaptarse al cambio global”, apunta Regino Zamora.
-Se ha analizado el índice de bienestar de la población en las últimas décadas. “Hemos observado cómo el hecho de que Sierra Nevada sea un espacio protegido ha amortiguado el descenso del bienestar de la población desde finales de los años ochenta del siglo pasado. Es decir, el bienestar se ha reducido menos en los municipios que hay dentro del espacio protegido que en los que están fuera”, explica Zamora.
Para llegar a estos resultados, los científicos y técnicos han creado un complejo sistema de información. “Se trata de una herramienta que nos permite gestionar de manera coherente y homogénea toda la gran cantidad de datos que se generan en virtud de más de 40 metodologías diferentes. El sistema de información nos permite gestionar y consultar todos estos datos. También es capaz de sintetizar y agregar los datos en bruto para obtener indicadores de estado de los ecosistemas”, indica el catedrático de ecología. La tecnología va de la mano de las casi 80 personas que colaboran directa o indirectamente con el proyecto: “Contamos con una wiki dentro de este sistema de información que recoge centenares de artículos diferentes sobre las metodologías de seguimiento y los resultados que obtenemos”.
Un modelo muy imitado, pero con una financiación incierta
El modelo de Sierra Nevada, iniciado en 2006, ha inspirado la red de Observatorios de seguimiento del cambio global de Andalucía, en la que se incluyen espacios con gran trayectoria en el seguimiento como Doñana y otros de reciente creación (zonas áridas de Andalucía, medio litoral y monte mediterráneo). Por otro lado, el programa de seguimiento de los efectos del cambio global en los Parques Nacionales de España también ha asumido alguna de las ideas básicas.
Del proyecto forman parte la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía -principal financiador-, la Agencia de Medio Ambiente de Andalucía -sus técnicos se ocupan de la toma de datos sobre el terreno- y el Laboratorio de Ecología del Centro Andaluz de Medio Ambiente, que coordina la parte científica. Cuenta con un presupuesto cercano a los 500.000 euros anuales, que sería mayor si no fuera por la participación de personal público, los agentes de medio ambiente.
Sin embargo, el Observatorio no es ajeno al actual panorama de crisis económica de las administraciones regionales y estatales, y sigue buscando apoyos añadidos para sus proyectos.
Aunque no todo es un problema de fondos. “Es tremendamente complejo transmitir conocimiento útil a los gestores cuando, en buena medida, ese conocimiento todavía no está consolidado”, confiesa Regino Zamora. Además, los investigadores y los gestores tienen una forma muy distinta de aproximarse al cambio global. “Los gestores necesitan respuestas rápidas para adoptar decisiones lo más rápidamente posible y los científicos demandan tiempo para realizar las investigaciones oportunas frente a un problema ambiental determinado”. El Observatorio de Sierra Nevada también es un laboratorio para mejorar su entendimiento.
Fuente:
J. Abad (Terra - El País)
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martes, 6 de marzo de 2012
Nacen los primeros cachorros de lince de la temporada en El Acebuche (PN Doñana)
Dos de las tres crías que han sido alumbradas han sido atendidas por su madre y una se encuentra débil en la incubadora.
Tres cachorros de lince ibérico han nacido en el Centro de Cría de El Acebuche, en el Parque Nacional de Doñana, hijos de la hembra Boj y del macho Damám, según ha informado la Consejería de Medio Ambiente en un comunicado. El parto tuvo lugar el pasado domingo por la tarde y dos ejemplares de los tres nacidos han sido atendidos por su madre y se encuentran estables, mientras el tercero está débil y en una incubadora.
La previsión es que hasta primeros de mayo se vayan sucediendo los nacimientos de lince ibérico tanto en cautividad como en el medio natural. Las hembras de todos los centros de cría que se han apareado son en total 24, ocho de ellas en Silves (Portugal), y las demás en los recintos españoles de La Olivilla (8), El Acebuche (5), Granadilla (2) y el Zoobotánico de Jerez (1). El pronóstico del programa Life para este año es que al menos la mitad de esas 24 hembras hayan podido quedarse preñadas, aunque es pronto para confirmarlo en la mayoría de los casos.
El año pasado fueron 18 las parejas que se reprodujeron en total, con un saldo final de 25 cachorros de los cuales 16 han sido entrenados durante su primer año de vida por los técnicos de los centros de cría para ser liberados en el medio natural andaluz. Once de esos linces, ya liberados en enero de este año en las zonas de distribución del entorno del Río Guadalmellato en Córdoba (dos ejemplares) y del Río Guarrizas en Jaén (tres ejemplares), permanecen bien adaptados a la vida libre.
En el medio natural, aunque es difícil saber con exactitud el número de ejemplares que nacen, también se inician por estas fechas los partos, puesto que es justamente de tres meses el periodo de gestación, tras la época de celo de la especie (enero y febrero). Respecto a los nacidos durante el año pasado, a la espera de conocer el censo definitivo de ejemplares de lince del medio natural andaluz, se calcula que fueron alrededor de ochenta los que han sobrevivido.
La previsión es que hasta primeros de mayo se vayan sucediendo los nacimientos de lince ibérico tanto en cautividad como en el medio natural. Las hembras de todos los centros de cría que se han apareado son en total 24, ocho de ellas en Silves (Portugal), y las demás en los recintos españoles de La Olivilla (8), El Acebuche (5), Granadilla (2) y el Zoobotánico de Jerez (1). El pronóstico del programa Life para este año es que al menos la mitad de esas 24 hembras hayan podido quedarse preñadas, aunque es pronto para confirmarlo en la mayoría de los casos.
El año pasado fueron 18 las parejas que se reprodujeron en total, con un saldo final de 25 cachorros de los cuales 16 han sido entrenados durante su primer año de vida por los técnicos de los centros de cría para ser liberados en el medio natural andaluz. Once de esos linces, ya liberados en enero de este año en las zonas de distribución del entorno del Río Guadalmellato en Córdoba (dos ejemplares) y del Río Guarrizas en Jaén (tres ejemplares), permanecen bien adaptados a la vida libre.
En el medio natural, aunque es difícil saber con exactitud el número de ejemplares que nacen, también se inician por estas fechas los partos, puesto que es justamente de tres meses el periodo de gestación, tras la época de celo de la especie (enero y febrero). Respecto a los nacidos durante el año pasado, a la espera de conocer el censo definitivo de ejemplares de lince del medio natural andaluz, se calcula que fueron alrededor de ochenta los que han sobrevivido.
Fuente:
Agencia EFE. / Consejería Medio Ambiente J.Andalucía.
Agencia EFE. / Consejería Medio Ambiente J.Andalucía.
Más información:
http://www.lynxexsitu.es/index.php
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