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martes, 20 de septiembre de 2011

Tendiendo redes ecológicas desde el borde el abismo

Las especies que más contribuyen a la persistencia de una red ecológica mutualista corren un mayor riesgo de extinción.

 Esta es una de las conclusiones a las que ha llegado un estudio liderado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y que aparece en el último número de la revista Nature. Los resultados podrían ayudar a estimar el impacto de una especie invasora en un ecosistema.

“Las especies no se encuentran aisladas unas de otras, sino que forman redes complejas de interdependencia cuya estructura denominamos arquitectura de la biodiversidad. Cada especie contribuye de forma distinta a la arquitectura y la persistencia global de la red. En este estudio hemos visto que las que más aportan, en términos comparativos, son las que corren mayor peligro de extinguirse”, explica el investigador del CSIC Jordi Bascompte, de la Estación Biológica de Doñana.

La investigación ha medido este riesgo de extinción simulando las redes ecológicas mediante un modelo matemático, redes como las existentes entre las plantas y los animales que las polinizan o dispersan sus semillas.

Aplicaciones en modelos socioeconómicos

Para comprobar hasta qué punto los resultados pueden generalizarse, los investigadores han analizado también otro tipo de redes de cooperación mutua, como las socioeconómicas, donde conviven compañías que manufacturan un producto y otras que lo transforman.

“Aunque la naturaleza de los nodos es totalmente diferente, tanto en el caso ecológico como en el socioeconómico tenemos redes de cooperación entre dos tipos de elementos que presentan una estructura muy parecida y están sometidos a procesos similares. Ahora tenemos información dinámica y podemos realizar un seguimiento a lo largo de los años de las compañías que persisten y de las que se arruinan”, añade el investigador.

Según el estudio, tanto en el caso de las redes ecológicas como en el de las socioeconómicas, los resultados son los mismos: aquellas compañías que contribuyen más a la arquitectura y a la persistencia de la red son las que tienen mayores posibilidades de quiebra.
Fuente:
http://www.csic.es/web/guest/bibliotecas?p_p_id=contentviewerservice_WAR_alfresco_packportlet&p_p_lifecycle=1&p_p_state=maximized&p_p_mode=view&p_p_col_id=column-3&p_p_col_count=2&_contentviewerservice_WAR_alfresco_packportlet_struts_action=%2Fcontentviewer%2Fview&_contentviewerservice_WAR_alfresco_packportlet_nodeRef=workspace%3A%2F%2FSpacesStore%2F19c02d85-3b6c-4e80-b650-0a2a57de552e&_contentviewerservice_WAR_alfresco_packportlet_gsa_index=false&_contentviewerservice_WAR_alfresco_packportlet_title=Noticas&contentType=news

Baja la preocupación por el cambio climático

La contaminación del aire y la escasez de agua ganan puntos entre las principales preocupaciones del ciudadano, según una encuesta. El cambio climático, sin embargo, se percibe menos importante


Hace cuatro años, con el documental de Al Gore Una verdad incómoda reciente y oscarizado, el calentamiento global se convirtió en uno de los debates estrella en Estados Unidos. En 2011, esa preocupación ha descendido 14 puntos, concluye la Encuesta Global sobre Medio Ambiente y Sostenibilidad 2011 de Nielsen, realizada por Internet. Según sus cifras, un 48%, menos de la mitad de los estadounidenses, declara estar inquieto por el cambio climático; del 52% restante, el 63% piensa que se debe únicamente a un proceso natural en el que no ha intervenido el ser humano. "Hay una mayor preocupación por la economía, la subida de precios del gas y las deudas", comenta Todd Hale, vicepresidente senior de la consultora Consumer & Shopper Insightsen EE UU. Y, en paralelo, baja la concienciación por los problemas medioambientales, añade.
      El 69% de los internautas de 51 países consultados manifestó estar concienciado; en 2007 declaró lo mismo el 72%

      Cuestiones como la estabilidad laboral, la economía o la calidad de la educación han centrado la atención de los medios

      El 69% de los internautas de 51 países del mundo preguntados manifestó estar concienciado; en 2007 había declarado lo mismo el 72%. Los datos revelan un número significativo de indiferentes (uno de cada cinco), despreocupados (uno de cada 10), cortoplacistas -bajo el argumento de que "hay otros temas más urgentes y serios en estos momentos"-, negadores de que la culpa sea del hombre, y tecno-optimistas o convencidos de que las tecnologías van a venir a solucionar nuestros males. En España, un 16% de no preocupados declaró que "todavía no constituye un problema", y un 18%, que "no afecta a mi vida personal".

      Cuestiones más inmediatas como la estabilidad laboral, la economía o la calidad de la educación han distraído la atención de los medios sobre los problemas del clima, apunta Maxwell T. Boykoff, investigador del Instituto de Cambio Climático de la Universidad de Oxford. Al no estar presente en los medios, puede haber desaparecido también de la conciencia pública, según reflexiona el experto.

      Los resultados muestran además que los consumidores dan cada vez más prioridad a otros asuntos medioambientales como la contaminación del aire (77%), del agua (75%), y, sobre todo, el uso de pesticidas, los desperdicios de envases y la escasez de agua. Aunque al 76% le preocupa mucho o bastante lo que está ocurriendo con el clima, para los españoles la emergencia es el agua, seguida de la contaminación atmosférica.

      Por áreas geográficas, si América del Norte se destapa como la región menos implicada al respecto, un 90% de latinoamericanos afirma estar concienciado sobre el calentamiento del planeta. Pero donde más ha crecido el porcentaje de preocupados ha sido en Oriente Medio y África: de un 69% a un 80% en los dos últimos años. En el primer caso han pesado las inundaciones y huracanes, y la extensa cobertura de los medios; en el segundo, la percepción de que las temperaturas aumentan verano tras verano, según razonan los portavoces de la consultora. Mientras tanto, en Europa, la preocupación aumenta 10 puntos, hasta el 68%, y en Asia Pacífico baja tres, hasta el 72%.

      Otro aspecto interesante del trabajo es comprobar la brecha que se abre entre la inquietud expresada y el dinero disponible: un 83% de los entrevistados calificó de muy importante que las compañías pusieran en marcha programas de mejora medioambiental pero solo un 22% ese mostró dispuesto a pagar más por un producto más respetuoso para en entorno. Muchos consumidores subrayan su preferencia por lo ecológico pero un alto porcentaje (48% en Norteamérica, 36% en África/Oriente Medio, 35% en Europa, 33% en Asia-Pacífico y 27% en América Latina) compra lo más económico.
      Autora:
      Elena Sevillano (Tierra - El País)
      

      El asfalto se apodera de Asia

      El continente se ha convertido en el principal vivero de megalópolis del mundo. Desde India hasta Japón, a pesar de sus grandes diferencias, comparten muchas problemáticas


      Olvídese de México D.F. El asfalto ha emigrado a Oriente. Al calor del desarrollo económico las megalópolis más bestias del planeta crecen allí a gusto. Desde Pakistán hasta Indonesia, el genocidio del gris sobre el verde y el azul no da tregua, y ya se ha conseguido que entre 10 y 13 de las veinte ciudades más pobladas del mundo, según qué parámetros se utilicen para hacer el cálculo, estén en el continente asiático.
          La gran colmena
          La gran colmena. Vista de Shangai desde el aire, mientras unos obreros realizan reformas en el Centro Financiero Mundial.-


          Shenzhen ha pasado de ser un pequeño pueblo de pescadores a convertirse en uno de los centros económicos chinos con más de siete millones de almas

          La velocidad del desarrollo urbanístico en Oriente supera con creces la de su crecimiento económico
          Las megaciudades son, a un tiempo, exponentes de la proeza del desarrollo económico y reflejo de su lado más oscuro

          Es más, Naciones Unidas ha tenido que acuñar un nuevo término, el de mega-región, para referirse a un nuevo fenómeno que ha nacido en el delta del río Perla, al sureste de China. Allí, la ex colonia de Hong Kong ha ido extendiendo sus tentáculos hasta unirse a los de Shenzhen, que, en sólo tres décadas y gracias a la política de apertura económica del país, ha pasado de ser un pequeño pueblo de pescadores a convertirse en uno de los centros económicos del gigante con más de siete millones de almas.

          Sin solución de continuidad, otras ciudades más modestas, centros manufactureros de "la fábrica del mundo", han sido engullidas por la megalópolis hasta llegar a Guangzhou, capital de la provincia de Cantón. En total, 120 millones de personas viven en la primera mega-región del planeta, un concepto que, según el pasado informe de UN Habitat, va a determinar la vida sobre el asfalto en los próximos 40 años. Para 2050 se espera que el 70% de la población mundial viva en ciudades, casi un 20% más que hoy. Y la mayoría, sobre todo en el mundo desarrollado, lo hará en estos núcleos urbanos que no terminan nunca y que trascienden el concepto de megaciudad. En España, a escala, Madrid es un buen ejemplo. A la capital se le quedan pequeños sus límites, explota, y arrasa con los pueblos limítrofes.

          Pero el continente en el que este cambio resulta más radical es, sin duda, Asia. La velocidad del desarrollo urbanístico en Oriente supera con creces la de su crecimiento económico, y países como China e India viven un proceso de migración interna que convierte a sus megalópolis en cócteles explosivos. El campo se vacía y las máquinas van sustituyendo a las manos para aumentar la productividad de la tierra. Nada nuevo bajo el sol, salvo por la magnitud sin precedentes de esta transformación por la que ya ha pasado el mundo desarrollado. Las megaciudades asiáticas son un imán tan atractivo para unos como repelente para otros.

          Tienen más de seis millones de habitantes. Son bombas de relojería detonadas por complejos mecanismos sociales y económicos. Verdaderas junglas de asfalto en las que gentes de toda condición luchan por su espacio y su supervivencia. Lugares en los que reina el anacronismo. Hogar de los rascacielos más modernos del mundo, y de las chabolas más rudimentarias. Exponentes de la proeza del desarrollo económico, y reflejo de su lado más oscuro. Tráfico de personas, estupefacientes y armas frente a pujantes centros comerciales. Burdeles de mala muerte junto a magníficos centros de belleza. Es el lugar en el que los extremos se dan la mano.

          Hong Kong, siete millones de habitantes, ocho de la tarde. El neón toma el relevo al sol. Las calles, hasta entonces casi despobladas, se llenan de vida. Los estresantes pitidos de los semáforos marcan el ritmo de una población ávida de gastar dinero que se ha acostumbrado a vivir en cámara rápida. Se llenan los centros comerciales y los grandes restaurantes. Abren sus puertas los clubes de lujo. En esta ex colonia británica habitan tres de los veinte hombres más ricos del planeta. Y se estima que un 15% de la población es millonaria. En euros.

          Pero toda moneda tiene su cara y su cruz. Escondidos en pisos cochambrosos de callejuelas inmundas, miles de personas subsisten en condiciones infrahumanas. Algunos incluso están condenados a habitar una jaula.

          No han tenido suerte, y el asfalto no conoce la misericordia. Sin embargo, ninguno quiere regresar a su lugar de origen. La esperanza es lo último que se pierde, dicen, y la ONU les da la razón: las 40 mayores megalópolis del mundo cubren una pequeña fracción de la superficie terrestre, y albergan en torno al 18% de la población, pero de aquí surge el 66% de la actividad económica global.

          Dos mil kilómetros separan Hong Kong de Calcuta. Algunos de sus barrios podrían servir como la escenificación del infierno sobre la tierra. Un lugar más allá del extremo. Calles cubiertas de cuerpos ennegrecidos por el sol, pieles curtidas y ojos sin brillo. A las cinco de la madrugada, el asfalto de la capital del estado de Bengala Occidental se asemeja a una fosa común. Miles de personas descansan sobre él enrollados en mantas y sábanas, para protegerse del frío y de las ratas. Apenas amanece. La segunda ciudad más importante de India, hogar de entre 15 y 20 millones de personas, es un cementerio viviente.

          A pleno sol, la imagen no es mucho más halagüeña. Como en Bombay y Delhi, los otros dos grandes núcleos urbanos que albergan a más de diez millones de almas, gran parte de la población ni siquiera puede vivir: sobrevive. Es el caso de la familia de Kumar, un hombre de 32 años que ha encontrado un hueco para su familia en la acera. Todos hurgan en la basura de uno de los vertederos de la ciudad. Cocinan y comen en su trozo de asfalto.

          Son un ejemplo de las miles de familias que han abandonado el campo para buscar un futuro más halagüeño en la gran ciudad. "Ya no podemos volver porque no nos queda nada allí", se lamenta Kumar. "Y aquí no hay trabajo. Sólo espero que mis hijos puedan vivir en mejores condiciones". Ninguno de ellos está escolarizado. "Si fueran al colegio, ¿quién nos ayudaría a conseguir dinero?", pregunta la madre que, llevada por la desesperación, aprovecha su aún atractivo físico para ejercer la prostitución cuando se le presenta la oportunidad. Cobra alrededor de 50 rupias por servicio (1 euro), porque la competencia es intensa.

          Manila, doce millones de habitantes. Bangkok, nueve millones. Miles de calles por las que fluye la vida. Mareas de vehículos que confluyen y divergen. Un caos tan atractivo para unos como repulsivo para otros.

          impecable hombre de negocios conversa por su móvil a la vez que trata de espantar a un mendigo que busca algo de su dinero. Un puntapié. Una hora para medianoche. El neón ya parpadea entre las sombras y los taxistas se afanan en conseguir que sus clientes se dirijan hacia Patpong, uno de los centros de la piratería y de la prostitución de Bangkok, o hacia alguna casa de jóvenes prostitutas de Manila. Exiguas minifaldas, ceñidos pantalones, miradas lascivas y besos que flotan en el aire embriagan a muchos. Pero no todas las megaciudades asiáticas son ejemplo de brutales contrastes.

          Osaka, nueve millones de habitantes, en Japón, lleva camino de convertirse en otra de las mega-regiones al sumarse a Nagoya, Kioto y Kobe. Juntas acogerán a 60 millones. Tokio, con 28 millones, sigue siendo el área urbana más poblada del planeta. Seúl tiene once. Singapur, seis. Las capitales de Japón y Corea del Sur son un buen ejemplo de cómo el asfalto también puede resultar acogedor. A pesar de la incidencia de la prostitución, en muchos casos esclavitud sexual, y de la delincuencia organizada, conocida como yakuza en el país nipón, estas dos ciudades marcan la pauta que al resto le gustaría seguir. Avenidas limpias y ordenadas, civismo y un cuidado entorno medioambiental que busca el equilibrio con la naturaleza son también la tónica en Singapur y Osaka.

          Pero todo apunta a que China será quien marque el ritmo de las megalópolis en este siglo. El Gran Dragón ya cuenta con más de diez que superan otros tantos millones de habitantes. Y aquí se hacen muy evidentes los problemas que conlleva la extrema urbanización china, con la polución en primer término. El contraste lo pone la altura, queproporciona un oasis de calma. Divisar monstruosas ciudades como Shanghai, Pekín o Guangzhou desde alguno de sus rascacielos otorga una sensación de calma y de poder difícil de conseguir en cualquier otro sitio. Es, sin duda, el lugar adecuado para disfrutar de la belleza del asfalto, del atractivo del caos, y del frenético ritmo del siglo XXI. Las alturas están dominadas por el silencio, el orden y la perspectiva, todo lo que falta en la superficie.
          Autor:
          Zigor Aldama

          jueves, 15 de septiembre de 2011

          Deuda ecológica

          El actual sistema económico produce "barato" porque no asume los costes ambientales que supone en realidad. El crecimiento de los países más desarrollados se basa en el uso insostenible de los recursos naturales de los países del Sur. Por este motivo, están en "deuda ecológica" con ellos, al afectar de forma grave a su medio ambiente y su salud. Los consumidores pueden poner en práctica diversas medidas para reducir esta deuda y que empresas e instituciones asuman su responsabilidad.

          Qué es la deuda ecológica

          Los países del Norte están en deuda ecológica con los del Sur: la quinta parte más rica de la población mundial consume tres veces más que el resto del planeta y 16 veces más que la quinta parte más pobre, según Wolfgang Wagner, asesor ambiental de UNESCO. Si todos los habitantes del planeta son iguales, quienes usan más recursos tienen una deuda hacia los otros.

          ¿A cuánto asciende esa deuda ecológica? Los expertos no se ponen de acuerdo, porque reúne diversos aspectos ambientales difíciles de cuantificar. No obstante, principios como los de quien contamina paga o la responsabilidad ambiental se deberían asumir por parte de empresas e instituciones para combatir este desequilibrio.

          Al igual que otros conceptos hermanos, como la huella ecológica, pretende concienciar sobre la necesidad de que el modelo productivo interiorice el componente ambiental y evite "comerse el mundo", como señala la ONG Veterinarios sin Fronteras.


          Cómo se manifiesta la deuda ecológica
          La quinta parte más rica de la población mundial consume 16 veces más que la quinta parte más pobre

          La Comisión de Deuda Ecológica de la ONG Ecologistas en Acción señala algunas de las principales formas en las que se manifiesta la deuda ecológica:

          Deuda de carbono. El consumo acelerado de combustibles fósiles ha aumentado las emisiones de dióxido de carbono (CO2), uno de los gases de efecto invernadero (GEI) implicados en el cambio climático. Sus efectos nocivos afectan a todo el planeta, pero sobre todo a los países del Sur. Los fenómenos adversos como inundaciones, huracanes o desertificación son más extremos y frecuentes, y sus habitantes más vulnerables, al contar con menos recursos y apoyarse en actividades agroganaderas.

          Biopiratería.

          Diversas empresas extraen recursos genéticos y bioquímicos a partir de la riqueza biológica y los conocimientos de los pueblos indígenas y los países en desarrollo. Los resultados se patentan para asegurarse el control total y los posibles beneficios económicos. Diversos estudios de ONG ecologistas calculan que solo en los países amazónicos provoca pérdidas anuales superiores a 8.000 millones de euros.

          Tráfico de residuos.

          Los elevados costes del tratamiento de los residuos y la falta de control conducen a su traslado ilegal, incluidos peligrosos, a países en desarrollo con escasas o nulas medidas sanitarias o de control de la contaminación. Esta práctica ha aumentado en los últimos años, según denuncian instituciones como la Agencia Europea del Medio Ambiente (AEMA) y ONG como Greenpeace. Uno de los casos más destacados es el de residuos de eléctricos y electrónicos. Según la Agencia de Protección del Medio Ambiente (EPA) de EE.UU., es diez veces más económico enviar un monitor a Asia que reciclarlo en su país.

          Pasivos ambientales.

          Los países del Sur tienen unos sistemas legislativos más débiles, que permiten eximirse de su responsabilidad a las empresas que causan algún daño ambiental y sobreexplotan los recursos. Su competitividad aumenta a costa de ahorrarse dinero en medidas de prevención y recuperación y en indemnizaciones a los afectados.

          Qué pueden hacer los consumidores

          Los consumidores pueden luchar contra la deuda ecológica si asumen una serie de acciones ecológicas que mejorarán su entorno y marcarán las decisiones de las empresas e instituciones. Los consejos para que los ciudadanos lleven a la práctica son muy diversos y, además de cuidar del medio ambiente, conseguirán importantes ahorros de dinero.

          El océano Glacial Ártico marca este verano un nuevo récord de descongelación

          La capa de hielo que cubre el océano Glacial Ártico ha registrado este verano un nuevo y preocupante récord de descongelación hasta reducirse a una superficie de 4,24 millones de kilómetros cuadrados.



          Un portavoz del Instituto de Física Medioambiental de la Universidad de Bremen anunció hoy que con ello se ha superado la marca de 2007, año en el que la superficie helada había registrado las cotas mas bajas con 4,267 millones de kilómetros cuadrados.

          "La superficie helada en verano se ha reducido desde 1972 en un 50 por ciento", destacó Georg Heygster, científico del citado instituto de la ciudad hanseática, que atribuyó la descongelación a los efectos del cambio climático.

          Asimismo advirtió de que "los seres vivos que ocupan el ecosistema bajo la capa de hielo y que son el punto de partida de la cadena alimenticia también para nosotros, los humanos, tienen cada vez menos espacio vital".

          Heygster explicó que la superficie helada del océano Glacial Ártico oscila normalmente entre los 15 millones de kilómetros cuadrados en marzo y los 5 millones en setiembre.

          Tras explicar que el nuevo récord de descongelación de este verano supera en un 0,6 por ciento al de 2007, comentó que la reducción de la superficie helada podría incrementarse aún mas antes de acabar este mes.

          El científico alemán confirmó también que este verano quedaron abiertos como consecuencia de la descongelación del Ártico tanto la ruta marítima noreste ante las costas septentrionales de Rusia como la noroeste que bordea Canadá, fenómeno que ya había ocurrido en 2008.

          Finalmente, señaló que el retroceso de la superficie helada del Ártico ya no se puede explicar por la variabilidad natural que se produce de año en año, sino por el cambio climático, y advirtió de que la capa central de hielo pierde igualmente espesor.
          Fuente:
          http://www.cmi.com.co/default.asp?n=69958
          

          El MARM publica el Decreto de lucha contra la tala ilegal de madera

          Obligará a los agentes que comercializan madera en el mercado interior (importada o producida en nuestro país) a desarrollar y poner en práctica un sistema de diligencia debida que permita acreditar la legalidad de la madera comercializada.
          También impulsará la certificación forestal de los bosques españoles, contribuyendo de esta forma a la gestión forestal sostenible de nuestras masas forestales.

          Promoverá la adquisición de productos forestales procedentes de bosques certificados en los procedimientos de contratación pública de las Administraciones.

          El Ministerio de Medio Ambiente, y Medio Rural y Marino (MARM) somete a información pública la propuesta de Real Decreto de lucha contra la tala ilegal de madera y de medidas de fomento del uso de productos forestales con garantía de legalidad de su origen.

          El proyecto de Real Decreto, que impulsa el MARM, persigue dos grandes objetivos: por un lado, desarrollar en el ámbito interno la normativa comunitaria de lucha contra la tala ilegal de madera y su comercio asociado; por otro, promover desde las Administraciones Públicas los productos forestales con garantías de legalidad de su origen.

          La normativa comunitaria de lucha contra la tala ilegal de madera (Reglamento UE 995/2010 de la madera o de la diligencia debida), y la que promueve la mejora de la gobernanza forestal en los países en desarrollo exportadores de madera (Reglamento CE 2173/2003 FLEGT: Aplicación de las leyes, gobernanza y comercio forestal) obligan a los Estados miembros de la UE a designar Autoridades competentes en cada Estado Miembro, responsables de la aplicación, seguimiento y evaluación de ambas normas en cada uno de los estados.

          El proyecto de Real Decreto determina cuáles son las autoridades competentes españolas en esta materia y determina sus funciones. Por otro lado, y en sintonía con lo que determina esta normativa europea, prohíbe, con carácter general, la comercialización en España de madera aprovechada ilegalmente o de productos derivados de esa madera. Asimismo, obliga a los agentes que comercializan madera en el mercado interior (importada o producida en nuestro país) a desarrollar y poner en práctica un sistema de diligencia debida que permita acreditar la legalidad de la madera comercializada. Esta diligencia debida la podrá ejercer el agente de manera individual o a través de las denominadas entidades de supervisión.

          En otro ámbito, el proyecto de Real Decreto pretende también impulsar la certificación forestal de los bosques españoles, contribuyendo de esta forma a la gestión forestal sostenible de nuestras masas forestales. Para ello, se dará desarrollo a los artículos 35 y 35.bis de la vigente Ley de Montes asegurando, por un lado, que el proceso de certificación forestal resulte voluntario, transparente y no discriminatorio y, por otro, velando por que los sistemas de certificación actualmente vigentes en España contengan requisitos de criterios ambientales, económicos y sociales que permitan su homologación internacional.

          Asimismo, esta norma pretende que en los procedimientos de contratación pública las Administraciones Públicas eviten la adquisición de madera y productos derivados procedentes de talas ilegales, favoreciendo al mismo tiempo la adquisición de productos forestales procedentes de bosques certificados.

          El proyecto de Real Decreto está disponible para consulta y participación en la web del Ministerio hasta el 19 de septiembre de 2011.
          Consulta el R.D. en pdf:
          http://www.marm.es/es/biodiversidad/participacion-publica/REAL_DECRETO_LUCHA_TALA_ILEGAL_DE_MADERA_CERTIFICACION_FORESTAL_VERSION_300811_tcm7-171687.pdf
          

          Cada europeo tira a la basura 179 kilos de restos de alimentos anualmente

          Los desechos aumentarán un 40% en 2020, hasta 126 millones de toneladas, según la Comisión Europea.

          Cada europeo tira unos 179 kilogramos de restos de alimentos al año, ya sean crudos o cocinados, sin contar con los restos de pescado y demás desechos agrícolas, lo que se traduce en unos 98 millones de toneladas de desechos acumulados.

          El informe elaborado por la Comisión Europea subraya la necesidad de reducir estos desechos porque ello también revertiría en un aumento de la seguridad alimentaria.

          Los hogares son responsables del 42% del total de desechos de alimentos, los productores del 39%, los distribuidores del 5% y los servicios de catering del 14% restantes, según los resultados del estudio de Bio Intelligence Service publicado en octubre de 2010, financiado por la UE.

          El Ejecutivo comunitario advierte de que los desechos alimentarios constituyen un problema, además de un desperdicio de recursos y ha reconocido que resulta "esencial" implicar a todos los actores de la cadena alimentaria para atajar el problema de los desechos alimentarios tras constatar que el nivel de concienciación "es muy bajo en la actualidad" y ha subrayado que tanto las escuelas como los bancos de alimentos pueden tener "un papel muy importante" para revertir esta tendencia.

          La Comisión Europea está estudiando en la actualidad cómo minimizar los desechos alimentarios, incluido a través de empaquetados de productos óptimos que, según la Comisión, contribuirían a ayudar a los consumidores a medir mejor los productos que compran en términos cuantitativos.

          Planificar, reciclar y congelar
          Bruselas también recomienda a los consumidores europeos que planifiquen bien sus compras en los supermercados a partir de una lista de productos, que comprueben bien las fechas de caducidad, que utilicen contenedores de basuras únicamente para desechos biodegradables alimentarios, que se congelen más los alimentos en lugar de tirarlos.
          

          lunes, 29 de agosto de 2011

          CERRADO POR VACACIONES

          Desde hoy y hasta el 14 de Septiembre, el blog estará muy parado por motivos vacacionales - laborales. Vamos, que nos vamos al Pirineo Aragonés a trabajar :D.

          Sed buenos!!
          

          En la Tierra hay 8,7 millones de especies, según la última estimación

          El 86% de las terrestres y el 91% de las marinas están aún por descubrir, describir o catalogar


          Si llegasen unos extraterrestres a la Tierra, una de sus primeras preguntas seguro que sería cuántas diferentes formas de vida hay en este planeta, y "nos avergonzaría la incertidumbre de nuestra respuesta", ha dicho Robert May, eminente zoólogo de la Universidad de Oxford. Cuentan la anécdota los científicos de un equipo internacional que ha realizado la última estimación de la cantidad de especies que hay en la Tierra. Un total de 8,7 millones de especies, un 25% de ellas en el océano, podrían responder estos científicos, liderados por Camilo Mora, a los extraterrestres de May. Aunque puntualizan que su error calculado es de 1,3 millones arriba o abajo, se trata de una cifra considerablemente precisa, teniendo en cuenta que hasta ahora se situaba el número total de especies entre tres millones y cien millones. "Si no sabemos, ni siquiera por el orden de magnitud (un millón, diez millones, cien millones...) el número de habitantes de un país, ¿cómo podríamos planificar el futuro?", plantea, a modo de ejemplo, uno de los autores de la investigación, Boris Worm (Universidad Dalhousie, Canadá).

          Eriauchenius amber, de la familia Archaeidae, fue descubierta junto con otras nueve especies nuevas de araña en Madagascar; con largo cuello y mandíbulas, esta se come a otras arañas.
          El 86% de todas las especies terrestres y el 91% de las marinas todavía no se han descubierto, descrito y catalogado, señalan Mora (investigador de la Universidad Dalhousie, en Canadá, y de la de Hawai, en EE UU) y sus colegas, que presentan su técnica de estimación de especies y los datos resultantes en la revista científica en internet Plos Biology. Desde que, hace 253 años, el científico sueco Carl Linneo creó el sistema para nombrar y describir especies que se utiliza hasta ahora, se han catalogado algo más de 1.2 millones (aproximadamente un millón en tierra y 250.000 en los océanos) y se recogen en la base de datos general; se calcula que unas 700.000 más estarían descritas y a la espera de entrar en la base de datos.

          La distribución de especies entre los diferentes reinos de la vida eucariota en la Tierra es notablemente precisa: aproximadamente 7,77 millones de animales (sólo 953.434 descritas y catalogadas); 298.000 especies de plantas (214.644 catalogadas); 611.000 de hongos (43.271 catalogadas); 36.400 de protozoos (organismos unicelulares), de las que están catalogadas 8.118; 27.500 de chromistas (como las diatomeas) con 13.033 catalogadas. En total, 8,74 millones de especies en la Tierra, más casi 11.000 archaea y bacterias.

          La técnica desarrollada para obtener esta estimación se basa en la observación de la jerarquía de categorías taxonómicas, desde el nivel de especies y géneros, pasando por órdenes y clases hasta phyla y reinos, explica May en un artículo complementario también en Plos Biology. Mora y sus colegas han constatado que para los eucariotas, la descripción de las categorías taxonómicas más altas es mucho más completa que en los niveles más bajos. Además, analizando los agrupamientos taxonómicos en las 1,2 millones de especies que hay actualmente en el Catálogo de la Vida y el Registro Mundial de Especies Marinas, han descubierto patrones numéricos que relacionan los niveles taxonómicos más altos con el de las especies. Estos patrones permiten hacer las estimaciones de número de especies en grupos menos conocidos y obtener una cifra total con un margen de error.

          El interés por conocer el número de especies no responde a mera curiosidad científica o al deseo de quedar bien delante de un hipotético extraterrestre que visite la Tierra haciendo buenas preguntas. La cuestión del número de especies en el planeta, junto a la investigación de su distribución y abundancias, "es particularmente importante ahora, porque una gran cantidad de actividades humanas e impactos están acelerando la tasa de extinciones; muchas especies pueden desaparecer antes incluso de que sepamos que existen, de que conozcamos su nicho y función en los ecosistemas y de que podamos explorar su potencial contribución para mejorar el bienestar humano", declara Mora en un comunicado del programa Censo de la Vida Marina.


          La última actualización de la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza
          (UICN) recoge 59.508 especies, de las cuales 19.625 están clasificadas como amenazadas, señala Worm. Esto significa que esta lista, considerada la más avanzado en este ámbito, está vigilando menos del 1% de las especies del planeta.

          Aunque la cifra de 8,7 millones de especies sea muy inferior a las estimaciones máximas que rondan los cien millones, el trabajo que queda por hacer conocerlas es abrumador, al menos si se pretende hacer como hasta ahora. "La descripción de todas las especies que quedan pendientes, exigiría, con los enfoques tradicionales y basándonos en costes y equipos actuales, unos 1.200 años de trabajo de más de 300.000 taxonomistas y un coste de 364.000 millones de dólares", señalan los investigadores. "Afortunadamente, nuevas técnicas como el código de barras de ADN están reduciendo radicalmente el coste y tiempo necesario para la identificación de nuevas especies".
          Más información:
          http://www.coml.org/
          http://www.comlsecretariat.org/?id=213638

          Depredadores de rapaces

          El águila imperial es un ave majestuosa de la que apenas existen hoy 282 parejas de cría en toda España. Es una auténtica joya a la que hay que mimar y preservar. Pero precisamente su excepcionalidad y su altísimo valor biológico la convierten a veces en objeto de codicia y de rapiña. Lo saben bien los guardias civiles del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona), que en los últimos dos años han desmantelado dos importantes redes dedicadas al robo y tráfico ilícito de este tipo de ejemplares alados. Pero, siendo esto grave, lo más llamativo de estas redadas policiales es que entre los detenidos hubiera cetreros profesionales, un policía municipal y hasta varios responsables de un centro de Sevilla dedicado a la recuperación del águila imperial.

          El Seprona halló en el CREA 11 águilas muertas dentro de un congelador

          Varios detenidos trabajaban en el centro de recuperación de Sevilla

          Horus es el dios mitológico al que los antiguos egipcios consideraban el iniciador de su civilización. Aparece representado en las pinturas faraónicas como un hombre con cabeza de halcón, y precisamente el símbolo jeroglífico del halcón fue utilizado para representar la idea de dios. De modo que la Guardia Civil decidió bautizar con el nombre de Horus la operación puesta en marcha en enero pasado, tras saber que un cetrero de Miguelturra (Ciudad Real) andaba por ahí presumiendo de que poseía aves robadas de sus nidos.

          La Unidad Central Operativa Medioambiental (Ucoma) del Seprona se puso manos a la obra. Desplegó sus tentáculos y, con el paso de los días, logró acreditar la práctica de actividades expoliatorias en nidos de Ciudad Real, con conexiones en Sevilla, Málaga, Córdoba, Jaén, Murcia, Bizkaia, Pontevedra y Asturias. "En enero no es época de cría y no había riesgo de que se produjeran robos, por lo que podíamos actuar con cierta tranquilidad. Las investigaciones fueron avalando poco a poco las sospechas", explica el capitán José Manuel Vivas Prada.

          
          Los guardias civiles pincharon el teléfono del cetrero de Miguelturra. Así lograron saber con quién se relacionaba (personas aficionadas a la práctica de la cetrería o a coleccionar rapaces en sus domicilios). Las escuchas sobre una veintena de teléfonos dejó al descubierto la existencia de una trama cuyos integrantes tenían diferentes grados de implicación: unos se dedicaban al saqueo de nidos de diferentes especies protegidas, otros elaboraban documentos para legalizar ejemplares mediante otros documentos correspondientes en realidad a aves fallecidas, y un policía local suministraba anillas identificadoras alteradas o falseadas.

          Las pesquisas revelaron que al menos ocho personas expoliaban nidos de rapaces: en unos casos se apoderaban de polluelos, y en otros, de huevos que posteriormente sacaban adelante mediante incubadoras. Pero la sorpresa de los agentes fue mayúscula cuando descubrieron que uno de los integrantes de esta red estaba en contacto con el Centro de Recuperación de Especies Amenazadas de Sevilla (CREA). Este centro, financiado por la Junta de Andalucía, estaba considerado como un auténtico referente por su programa de recuperación del águila imperial.

          Poco a poco, el entramado fue quedando al descubierto. Estaban el suministrador de anillas troqueladas (el policía de Murcia), que, previo pago, servía a quien se lo requiriese; los cazadores aficionados a la cetrería; los halconeros que trabajan en aeropuertos para ahuyentar a los pájaros que suponen un peligro para los aviones, y hasta un alemán, residente en Málaga, que compra aves de este tipo en el norte de Europa y se dedica a venderlas en España y otros países...

          El capitán Vivas explica cómo suelen funcionar estas organizaciones de tráfico ilícito de aves protegidas: "Si un aficionado tiene un halcón peregrino y se le muere, quizá no está dispuesto a gastarse los 3.000 euros que le cuesta comprar otro. ¿Qué hace entonces? Entra en contacto con alguien de la trama y le encarga un polluelo de halcón peregrino. Después retira la anilla de la pata del animal muerto y se la coloca al vivo. O bien encarga una nueva anilla con el mismo número que tenía el muerto. Así, el nuevo ejemplar queda blanqueado y legalizado ante las autoridades".

          ¿Y quién puede expoliar los nidos? Pues personas que conocen su ubicación y conocen las costumbres de estas aves. Gente que sabe, por ejemplo, que estas rapaces suelen poner dos huevos, pero que habitualmente solo sale adelante la cría que eclosiona antes, mientras que la otra va debilitándose paulatinamente y al poco acaba por fallecer. Un celador dedicado al cuidado de la fauna está facultado para apoderarse del polluelo menos fuerte a fin de intentar sacarlo adelante en un centro de recuperación. Sin embargo, un desaprensivo puede hacer lo mismo, pero en su propio beneficio.

          El Centro de Recuperación de Especies Amenazadas de Sevilla, abierto en 2002, tenía entre sus misiones precisamente impedir el cainismo entre las rapaces, es decir, evitar que el polluelo más fuerte acabe por imponerse y lleve hasta la muerte a su hermano más frágil. Por eso, la sorpresa de los guardias civiles fue mayúscula al descubrir que uno de los 13 presuntos delincuentes de la red se relacionaba con un técnico del CREA andaluz.

          El CREA tiene potestad y autorización para recoger polluelos de águila imperial en toda Andalucía, si bien cada extracción que se haga en un nido debe realizarse de forma justificada ante la Junta de Andalucía. La Guardia Civil tiene la sospecha fundada de que, valiéndose de esa facultad, los directivos del centro de recuperación pudieron haber incurrido en irregularidades tales como falsedad en documento público y malversación de caudales públicos.

          "Los del CREA aseguraban que sacaban adelante a todos los polluelos, pero creemos que eso era mentira", afirma el capitán Vivas. Además, la calidad científica de ese organismo ha quedado en entredicho tras descubrirse que en las instalaciones de ese organismo había una cría de águila real (no de águila imperial). ¿Qué hacía un águila real de un año de vida en un lugar dedicado a la conservación del águila imperial? ¿Cómo es posible que el CREA de Sevilla, que conocía a la perfección dónde están todos los nidos de águila imperial de Andalucía, tuviera este ejemplar equivocado?

          Según la Guardia Civil, los directivos del CREA supuestamente falseaban los datos, de forma que presentaban ante las autoridades unos éxitos que no eran tales. De esa forma justificaban parte de la subvención de un millón de euros que anualmente percibían por su aparentemente brillante programa de recuperación del águila imperial. Los investigadores tienen claro que los implicados, entre ellos el director de ese organismo, cometieron las presuntas irregularidades a título individual.

          Los agentes del Seprona encontraron en las instalaciones del centro 11 ejemplares muertos dentro de un congelador. Todo apunta a que los tenían allí guardados para justificar así, ante una posible inspección de la Junta de Andalucía, los datos sobre la reproducción de las águilas o la evolución de las crías. Si moría un ejemplar en cautividad, se ocultaba este hecho a las autoridades y se suplantaba esa ave por otra. Pero, evidentemente, no se podía justificar el cambiazo hasta que la nueva no alcanzaba la misma edad que la fallecida. También pudo suceder que alguna de esas rapaces congeladas hubiera perecido al ser liberada para ser reintroducida en su hábitat natural, lo que supone un claro fracaso del programa subvencionado por el Gobierno andaluz.

          La Operación Horus se saldó con la incautación de 101 rapaces vivas de las más variadas especies: águilas Harris, halcones canarios, halcones peregrinos, cernícalos, cernícalos americanos, azores, gavilanes bicolores, gavilanes europeos, híbridos de esmerejón y peregrino, búhos, búhos stryx, autillos, mochuelos boreales, gerifaltes, híbridos de gerifaltes con sacre y otros especímenes.

          La actuación policial revela una vez más el peligro que se cierne sobre las aves rapaces, que se han convertido en un cotizado objeto de colección. La Operación Horus es un eslabón más de la cadena criminal descubierta en 2009 por la Guardia Civil en la Operación Rapiña. En esa ocasión fueron arrestadas nueve personas en Málaga, Salamanca, Madrid, León y Zaragoza que se dedicaban a traficar con aves protegidas. Los agentes se incautaron entonces de 53 halcones, 2 águilas perdiceras, 7 águilas americanas, 4 azores, 2 lechuzas y 2 búhos reales. Algunos de los implicados estaban a punto de perpetrar un expolio de nidos de águila imperial ibérica, un animal alado que ocupa el número uno en el escalafón de la codicia de algunos depredadores humanos. No es extraño que este tipo de aves ostente el terrible título de ser hoy la rapaz más amenazada de Europa.


          'María' ya vuela

          María Airam realiza sus primeros vuelos y, tras casi cuatro meses de vida, evoluciona satisfactoriamente, incluso consideran lógica y asumible la viruela que afecta a zonas de su cuerpo sin plumaje. Este es el parte más reciente del estado del primer pollo de águila imperial ibérica que nació en cautividad el pasado mayo a partir de ejemplares irrecuperables. Es la primera vez que ocurre esto en España, que es como decir en el mundo, porque la especie solo tiene como lugar de cría la península Ibérica. Como contrapunto positivo a las irregularidades detectadas en el CREA de Andalucía, el equipo que dirige el veterinario Juan Manuel Blanco en el Centro de Estudios de Rapaces Ibéricas (CERI), situado en Sevilleja de la Jara (Toledo), ha conseguido un éxito sin precedentes que mejorará la supervivencia de la especie.

          La satisfacción actual deja atrás 17 años de trabajo duro, de incomprensiones, pero Blanco prefiere mirar al futuro: "Lo importante es que si todo sigue su evolución, María se convertirá en la madre del primer ejemplar que se suelte en libertad, y con ello daremos un salto cualitativo, no solo porque se ampliará la población silvestre con ejemplares nacidos en cautividad, sino porque se mejorará la variabilidad genética de la especie, que actualmente es muy reducida".

          María Airam, primer pollo de águila imperial ibérica, que nació el pasado 7 de mayo en Sevilleja de la Jara ( Toledo), tras 42 días de incubación. Es la primera cría nacida en cautividad en el mundo


          En el CERI, aparte de otras especies, hay 26 águilas imperiales (17 hembras y 9 machos). Todas entraron heridas, la mayoría por electrocución con tendidos o postes eléctricos. "Lo que nos diferencia de otros centros es que no tenemos ni pollos ni huevos extraídos de la naturaleza", puntualiza Blanco. Con el semen de uno de esos ejemplares electrocutados e irrecuperables se procedió a la inseminación artificial que hizo viable el nacimiento de María. La fecundación tiene detrás un amplio trabajo con técnicas de recolección de semen y conservación in vitro específicas para la especie.

          Cada año entran en el CERI unas cuatro imperiales, de las que la mitad suelen recuperarse y soltarse en ambientes de una comunidad autónoma, la de Castilla-La Mancha, que es la que mayor número de parejas aporta al censo estatal. Según los últimos datos del Ministerio de Medio Ambiente, en 2010 se censaron 282 parejas en la península Ibérica, 279 en España y 3 en Portugal. Castilla-La Mancha cuenta con 93 parejas; Andalucía, con 61; Extremadura, con 46; Castilla y León, con 43, y Madrid, con 35.
          Desde que se hace un seguimiento más exhaustivo de la especie y se ha mejorado la protección y conservación de la misma, el número de parejas ha subido de manera vertiginosa. Los primeros censos de los años setenta del pasado siglo contaban 50 parejas escasas, y en 1994 ya alcanzaban las 146. Sin embargo, la población es aún insuficiente para descabalgarla de su estatus de especie en peligro de extinción. Actualmente es la rapaz más amenazada de Europa.

          Desde otro ámbito distinto al científico del CERI, la Sociedad Española de Ornitología (SEO/BirdLife) también trabaja en un proyecto que pretende mejorar el hábitat de la rapaz y la percepción social que se tiene de ella. Su programa de custodia del territorio Alzando el vuelo, que cuenta con el apoyo de ADIF, la Fundación Biodiversidad y la Obra Social Caja Madrid, ha conseguido involucrar a 110 municipios, a 84 centros de educación Primaria y Secundaria y a cerca de 20 propietarios de lugares y fincas donde sobrevuela y cría el águila imperial ibérica.
          Autor:
          JAVIER RICO (Terra - El País)